Su origen se remonta a 1992. Entonces, Javier Carvajal, estudiante de Biología, descubrió que la primera cerveza en América se produjo en Quito, Ecuador, en 1566.
La marca identificó indicios de la existencia del estilo Artois en algunas de las pinturas del siglo XIV demostrando que la protagonista a la hora de las reuniones en torno a la mesa, era su cerveza. Se basó en un algoritmo matemático para predecirlo.
Investigadores analizaron las heces de los trabajadores de una antigua mina de sal ubicada en los Alpes austriacos, lo que permitió revelar los gustos culinarios de esa época y en aquel lugar de Europa.