Ball ha acompañado el lanzamiento de más de 50 etiquetas de vino en lata en América del Sur y destaca el potencial de esta propuesta para atender nuevas ocasiones de consumo sin resignar la calidad.

La industria de bebidas en América del Sur atraviesa una etapa de cambio marcada por nuevas ocasiones de consumo, mayor diversificación de formatos y consumidores más abiertos a propuestas que combinen conveniencia, calidad e innovación. Esta transformación se refleja en el avance de categorías que amplían el consumo tradicional de bebidas, entre ellas los vinos en lata, cócteles listos para tomar, energizantes, bebidas funcionales y propuestas con menor graduación alcohólica.
Cada vez más bodegas buscan diversificar sus portafolios y evalúan nuevas propuestas para ampliar las ocasiones de consumo. Uno de los ejemplos más claros es el vino en lata, un formato que viene ganando espacio en mercados como Chile y que ya suma más de 50 etiquetas desarrolladas por Ball en América del Sur.
La lata se adapta a ocasiones de menor escala. Una presentación individual permite disfrutar una experiencia personalizada, reducir desperdicio y facilitar la prueba de nuevas variedades. En el caso del vino, una lata puede equivaler aproximadamente a dos o tres copas, lo que la convierte en una alternativa práctica para quienes buscan conveniencia sin resignar experiencia de consumo. Esta tendencia dialoga con un cambio más amplio: aproximadamente el 35% de los consumidores declara que está eligiendo porciones más reducidas, impulsado por la necesidad de moderar el consumo y optimizar el gasto, según datos de Circana a través de The Food Institute. El fenómeno es consistente con la crisis del consumo de vino que se registra en varios mercados occidentales desde 2022.
Estamos viendo que cada vez más bodegas buscan diversificar su oferta para responder a consumidores con hábitos de consumo diferentes. El vino en lata se inserta en ese escenario como una alternativa que amplía las ocasiones de consumo y permite acercar la categoría a nuevos momentos, sin dejar de lado la calidad del producto.
Gabriel Tribucio, Director Comercial de Ball para Sudamérica
El vino en lata frente al consumidor: identidad y diferenciación
La lata también cumple un papel relevante en la construcción de identidad y diferenciación. Su superficie de impresión de 360 grados permite aprovechar todo el envase como un punto de contacto con el consumidor, algo especialmente importante en categorías donde la decisión de compra ocurre rápidamente frente a la góndola.
Uno de los principales desafíos para el crecimiento del vino en lata es derribar prejuicios sobre la calidad. El envase no define la categoría del producto: pueden existir vinos premium y opciones más simples dentro del mismo formato. Las latas desarrolladas para vino cuentan con revestimientos internos específicos que ayudan a preservar las características organolépticas de la bebida, siempre que se respeten las condiciones técnicas recomendadas para el envasado. Es la misma lógica que aplica a la conservación del vino abierto: el contenedor importa, pero la técnica define el resultado.
Aluminio y circularidad: la lata como envase sostenible
La sostenibilidad aparece como un diferencial relevante en la propuesta. El aluminio puede reciclarse muchas veces sin perder calidad y puede reinsertarse en el ciclo productivo, lo que lo convierte en un material clave para avanzar hacia modelos de consumo más circulares. Este atributo, sumado a su ligereza, eficiencia logística y practicidad, responde a una demanda creciente por productos que combinen conveniencia con menor impacto ambiental.
Con producción local, conocimiento del mercado y soluciones orientadas a la circularidad, Ball continúa acompañando a la industria de bebidas en el desarrollo de formatos que responden a consumidores más diversos, ocasiones de consumo más específicas y una agenda de sostenibilidad cada vez más relevante para el negocio.
Preguntas frecuentes
¿El vino en lata conserva bien las cualidades del vino?
Sí, siempre que se respeten las condiciones técnicas de envasado. Las latas para vino incorporan revestimientos internos específicos que protegen las características organolépticas de la bebida, manteniendo aroma, sabor y color durante el período de consumo recomendado.
¿Cuánto vino equivale una lata estándar?
Una lata de vino equivale aproximadamente a dos o tres copas. Esto la convierte en un formato especialmente práctico para consumo individual, ya que evita el desperdicio que puede generar abrir una botella completa.
¿Puede haber vino premium en lata?
Sí. El formato no determina la calidad del contenido. Tanto vinos premium como opciones de entrada pueden envasarse en lata; la clave está en el trabajo técnico durante el envasado y en la comunicación que la bodega haga sobre el producto.
¿Por qué el aluminio se considera un material sostenible?
El aluminio puede reciclarse indefinidamente sin pérdida de calidad, lo que lo convierte en un material con alto potencial para la economía circular. Su ligereza también reduce la huella de carbono durante el transporte en comparación con otros formatos de vidrio o PET.
Recomendamos
- Cabernet Sauvignon entre el Maipo y Margaux
- fermentación secuencial y aromas del vino
- mejores proseccos calidad-precio




