Bandera Argentina

Cayó el consumo. Aumentaron los insumos importados. Subieron los servicios. Algunas fábricas cerraron. Y se frenaron casi todos los proyectos de inversión. La crisis económica también golpea a la industria de cerveza artesanal, uno de los rubros que más creció en los últimos tiempos en Mar del Plata.

El cambio en los hábitos de consumo potenció el desarrollo de una industria que experimentó un crecimiento notable en los últimos años. Se abrieron fábricas y se multiplicaron las cervecerías y los puestos de recarga en toda la ciudad. Pero la crisis económica de la actualidad también impacta en el sector cervecero.

Según datos brindados por la Cámara de Cervecerías Artesanales de Mar del Plata, la caída de la actividad es cercana al 30%. Lo reconoció el presidente de la Cámara, Federico Echeverry, al explicar que “con la devaluación, todos los insumos aumentaron”. “Además – continuó- subieron los servicios públicos y no podemos trasladar esos costos a precios. A eso hay que sumarle una baja importante en el consumo. Entonces, nos aprietan de los dos lados”, describió.

El impacto varía según la magnitud del emprendimiento. La recesión pegó con dureza en aquellas propuestas que se iniciaron en los últimos años. De hecho, algunas tuvieron que bajar la persiana. En cambio, en las fábricas históricas o más consolidadas, el principal efecto es que los parámetros de crecimiento, se modificaron abruptamente.

“Las cervecerías más chicas son las que están sufriendo más. Porque no tienen la rotación suficiente para mantener la estructura”, explicó Echeverry. “Los bares cerveceros. hasta hace dos años no había cerrado ninguno y en los últimos año han cerrado cuatro cinco”, ejemplificó.

Más competencia

Otro de los factores que potencian la caída del sector es la enorme competencia que se generó. En 2017 se abrieron 40 locales y se calcula que hay alrededor de 50 fábricas en Mar del Plata. La cantidad de opciones, complicó el panorama ante una situación de caída de consumo como la actual: hay más lugares y menos gente que consume.

“Se sumaron dos cuestiones. Una recesión y baja de consumo muy fuerte, y una hiper competencia, de más jugadores entrando en la categoría. Entonces, el cambio se nota”, resume Pablo Rodríguez, miembro de la Cámara de Cervecerías Artesanales de Mar del Plata.

“Nuestro sector fue favorecido durante mucho tiempo por ser de una categoría en auge y en expansión. Sobre todo en los últimos cinco años que tuvo un desarrollo exponencial. Entonces, ese impulso generó un montón de expectativas en emprendedores que se metieron en la categoría. para sumarse a una “torta” que iba a creciendo fuerte”, contextualizó.

Rodríguez, responsable de Antares, admitió que “el año pasado crecíamos a tasas de dos dígiticos mientras que este año eso cambió”. “Esa primavera terminó y hoy la única forma de sostener un crecimiento en volumen es incorporando nuevos canales de distribución, nuevos puntos de venta, ir a lugares donde todavía el consumo no está saturado”, agrega.

Adios inversiones

En las fábricas más consolidadas, como el caso de Cheverry, la situación actual obligó a frenar muchos proyectos. “Todos los planes de inversión que teníamos, los metimos en el freezer”, señaló Echeverry.

“Estábamos pensando en traer un embotelladora y una enlatadora y lo que salía en pesos, hoy está al doble. Todas las inversiones proyectadas tanto en apertura de bares como en compra de tanques, o equipos nuevos, se bajaron todas. No conozco ninguna que esté proyectando ese tipo de inversiones”, resumió.

“Nosotros veníamos creciendo un 40 o 50% interanual, que son tasas increíbles. Este año no vamos a crecer. Sólo un 5%”, agregó.

Insumos

La caída en el consumo no es el único factor que influyó para que se haya detenido el crecimiento. La devaluación provocó un aumento en los insumos que golpeó fuerte en las fábricas. Además, la baja del consumo y la situación económica provoca que el impacto de la devaluación no se haya trasladado a los precios.

“Hay muchos insumos que están atados al dólar porque son comodities como la cebada malteada o el gas carbónico que es un derivado del petroleo. Además está la suba de fletes, transporte y de insumos importados como el lúpulo”, señaló Rodríguez.

Sin embargo, el aumento en los insumos no se refleja en el costo final del producto. “Ninguna cervecería está vendiendo la cerveza a más de un 20% que el año pasado cuando la inflación sabemos que fue mucho más. Sino el consumo sería peor”, señaló.

Exportación

La posibilidad de exportar cerveza artesanal es una de las alternativas que para paliar la situación actual. Algunas fábricas (como Antares) ya han exportado sus productos en otros tiempos a destinos como Australia o Brasil, pero luego dejó de ser atractivo por el valor de la moneda estadounidense. La devaluación de este año es un incentivo para volver a exportar. Sin embargo, las chances de vender su productos en el mundo no es accesible para todos.

Los trámites de registración e inscripción de productos pueden demorar hasta dos años y la mayoría de los fábricas de la ciudad tienen menos de ese tiempo. “Por el momento, no se habla de la posibilidad de exportar”, dijeron desde la Cámara.

Por su parte, Etienne Leroux, responsable de la cervecería Ogham, reconoció la caída de la actividad. “Hay una baja en la rentabilidad. Muchos insumos son importados porque algunos no hay nacionales y otros son se de baja calidad”, contó y agregó que a pesar de los aumentos, “no se puede trasladar el precio a la pinta”.

La producción de cerveza en la fábrica no bajó y se mantiene en los parámetros de principio de año. Pero las expectativas para este año eran otras.”Estamos en 70 mil litros por mes, y nuestro objetivo era llegar a 85 mil este año”, graficó Leroux,

El empleo

El boom cervecero de los últimos años generó muchos puestos de trabajo en Mar del Plata. De hecho, desde la Cámara señalaron que el año pasado con la apertura de 40 locales, se crearon alrededor de 300 empleos.

Más allá de que algunos locales tuvieron que cerrar, desde la Cámara explicaron que no se percibe una situación de despidos, aunque no se han producido los reemplazos necesarios en la habitual “rotación” que presenta el rubro gastronómico.

“Hay bastante rotación y lo que está pasando es que se aprovecha eso para equilibrar las cuentas. No hay despidos, pero tampoco se reemplaza a los que se van”, dijo el responsable de Antares.

Con un escenario económico adverso, los pronósticos para el año que viene no son muy optimistas en el sector.
“Hay muchos puntos de venta a los que se les complica la rentabilidad por falta de consumo. Va a haber que tener medidas de asistencia a locales en crisis. Va ser un año difícil”, pronosticó Rodríguez.

 

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