El Segundo Tribunal Ambiental de Chile rechazó la apelación de Embotelladora Metropolitana S.A. y confirmó una multa de 1.264 UTM —aproximadamente mil millones de pesos— por fabricar cerveza sin haberlo declarado en su autorización ambiental. El fallo refuerza un principio que aplica a toda la industria cervecera de América Latina: ampliar la producción sin actualizar los permisos ambientales tiene consecuencias graves.

En un fallo emitido el 10 de julio de 2026, los ministros Marcela Godoy, Cristián López y Guillermo de la Barra confirmaron que la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) de Chile «desarrolló correctamente el procedimiento sancionatorio» contra EMSA. La empresa, ubicada en Colbún, Región del Maule, había apelado la sanción argumentando deficiencias en el proceso, pero el tribunal rechazó todos sus argumentos.
De planta de agua a fabricante de cerveza: lo que no estaba en el permiso
La Resolución de Calificación Ambiental original de EMSA autorizaba un sistema de tratamiento de riles para una embotelladora de agua en un predio de tres hectáreas. En algún momento, la empresa incorporó la fabricación de cerveza a sus operaciones —actividad no contemplada en ese documento— sin tramitar la modificación de la RCA ni evaluar los residuos industriales líquidos (riles) que genera el proceso cervecero.
La SMA identificó cuatro infracciones concretas que el tribunal validó en su totalidad:
- Fabricación de cerveza no declarada en la RCA vigente.
- Residuos industriales líquidos no evaluados ambientalmente, generados por la línea cervecera.
- Modificaciones al proyecto de tratamiento de riles ejecutadas sin autorización ambiental previa.
- Descargas de riles en el estero Sin Nombre, curso de agua natural próximo a la planta.
En 2026, el monto total de la sanción confirmada asciende a 1.264 Unidades Tributarias Mensuales —equivalente a aproximadamente mil millones de pesos chilenos— según establece la resolución de la Superintendencia del Medio Ambiente de Chile. El caso se enmarca en un período de mayor rigor fiscal y regulatorio sobre el sector, tema que ha generado un amplio debate regulatorio en la industria cervecera en los últimos meses.
El historial de la empresa: Volcanes del Sur, CCU y CHL Capital
EMSA no es un actor desconocido en la industria cervecera hispanohablante. La empresa fue propietaria de Volcanes del Sur, una línea cervecera que en 2022 fue vendida a la Compañía de Cervecerías Unidas (CCU), el mayor grupo cervecero de Chile y uno de los más relevantes de América del Sur, con presencia en Argentina, Colombia y Uruguay. Tras esa transacción, el fondo de inversión CHL Capital adquirió Embotelladora Metropolitana y continuó operando la planta en Colbún.
La condena firme obliga a EMSA a abonar la multa, sin perjuicio de los costos del litigio y de posibles medidas de reparación ambiental derivadas de las descargas en el estero Sin Nombre.
Una advertencia para productores cerveceros en expansión
El fallo chileno no es un caso aislado. En toda América Latina, la industria cervecera artesanal e industrial ha crecido de forma acelerada en la última década. En 2024, Argentina contaba con más de 1.500 cervecerías registradas — Cámara Argentina de Productores de Cerveza en Botella (CAPCB). México supera los 2.000 proyectos cerveceros activos. Colombia, Perú y Uruguay también han visto multiplicarse sus productores en menos de diez años.
Ese crecimiento trae consigo un riesgo regulatorio que el sector suele subestimar: la expansión de la capacidad productiva o la diversificación de la gama puede requerir una actualización de los permisos ambientales, incluso cuando la instalación ya cuenta con una autorización vigente. En Chile, esa obligación está establecida en la Ley 19.300; marcos equivalentes de evaluación de impacto ambiental imponen requisitos similares en toda la región.
El Institute of Brewing and Distilling (IBD) ha señalado en múltiples ocasiones que el cumplimiento regulatorio ambiental es uno de los factores que más afecta a la viabilidad de largo plazo de las cervecerías medianas. Este enfoque coincide con los análisis sobre cargas fiscales sobre la producción cervecera que afectan al sector en distintos mercados latinoamericanos.
Preguntas frecuentes
1. ¿Qué es una RCA y por qué afecta directamente a las cervecerías?
La Resolución de Calificación Ambiental (RCA) es la autorización que otorga el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental de Chile a los proyectos que generan impacto ambiental. Si una planta cambia o amplía su actividad productiva —por ejemplo, añadiendo fabricación de cerveza a una planta de agua— debe actualizar su RCA antes de operar. Operar fuera del alcance de la RCA aprobada constituye una infracción sancionable.
2. ¿Qué son los riles y qué riesgo representan en la producción de cerveza?
Los riles (residuos industriales líquidos) son las aguas residuales generadas durante la elaboración de cerveza: lavado de tanques, restos de mosto, levaduras y productos de limpieza. Tienen una carga orgánica mucho mayor que la del agua envasada y pueden contaminar cauces superficiales si se descargan sin tratamiento previo. En Chile, su generación y descarga deben estar evaluadas ambientalmente.
3. ¿Cuánto tiene que pagar Embotelladora Metropolitana por el fallo?
El Segundo Tribunal Ambiental confirmó la multa de 1.264 Unidades Tributarias Mensuales (UTM) impuesta por la SMA, equivalente a aproximadamente mil millones de pesos chilenos. El rechazo de la apelación deja la sanción firme.
4. ¿Puede este fallo sentar precedente para cervecerías de otros países de América Latina?
El precedente es relevante para toda la región porque refleja una tendencia compartida: los reguladores ambientales latinoamericanos están intensificando la fiscalización sobre industrias que escalan su producción sin actualizar sus permisos. En Argentina, México, Colombia y Perú existen marcos similares de evaluación de impacto ambiental que obligan a declarar cualquier cambio sustancial en la actividad productiva.
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