Cada 13 de marzo se celebra el Día Internacional del Riesling, siendo esta la oportunidad perfecta para destacar una de las cepas blancas más apreciadas en el mundo del vino.
Originaria de Alemania, esta variedad se ha expandido a diversas regiones vitivinícolas, adaptándose a diferentes climas y terroirs. El Riesling se caracteriza por su vibrante acidez, aromas cítricos y florales, y una complejidad que varía según su origen.
Puede encontrarse en estilos que van desde secos y minerales hasta intensamente dulces. Esta diversidad lo convierte en un favorito tanto para expertos como para quienes recién comienzan a explorar el mundo del vino.
Un legado centenario
Los orígenes de la cepa Riesling se remontan entre los siglos XVIII y XIX en las laderas del valle del Rin en Alemania, donde los viticultores cuidadosamente cultivaron esta uva de piel delgada y sabores complejos.
Conocida por su capacidad para reflejar el terruño en el que se cultiva, el Riesling ofrece una gama excepcional de perfiles de sabor, desde los tonos cítricos frescos hasta los matices minerales y florales.
En Chile, su origen se remonta al 1885 y actualmente diversas viñas han apostado por la producción de Riesling, especialmente en zonas como Rapel, Curicó y Maule.
La combinación de suelos, clima y la dedicación de los enólogos ha dado como resultado vinos expresivos, con gran tipicidad y un futuro prometedor en el mercado internacional.
Sus vinos, también conocidos por su distintivo equilibrio entre acidez refrescante y dulzura sutil, ofrecen una experiencia sensorial inigualable. Acá te damos a conocer algunas excelentes recomendaciones:
Casas del Bosque (Valle de Casablanca)
De tierras profundas y arenosas con sectores de arcilla negra, se caracteriza por su color pajizo pálido. En nariz exhibe delicados aromas a cáscara de limón, damasco y un toque de jalea de membrillo. En boca es denso y jugoso, de acidez balanceada y con un final largo y mineral.
Matetic Corralillo (Valle de Casablanca)
Destaca por ser un vino de gran expresión varietal, alta intensidad aromática, especiado y de una jugosa acidez. Se caracteriza por su color amarillo brillante con reflejos verdes y su aroma afrutado y floral, con notas de damasco, tonos cítricos y leves notas a hidrocarburos. En boca es mineral y salino, con un final agradable y persistente.
Casa Silva Lago Ranco (Valle de Osorno)
Se caracteriza por su color amarillo pajizo limpio y brillante. Su aroma es a limón sutil, manzana verde, durazno blanquillo, membrillos frescos, flores del limón y toques de petróleo. En boca es de acidez alta, mineral, de gran carácter varietal, es floral, filoso y de final largo.
Maridajes que elevan la experiencia
La versatilidad del Riesling en la mesa es innegable, y esta hace que sea el compañero perfecto para una variedad de platos.
Platos como el tártaro de salmón, caldillo de congrio, pescados, carne de cerdo, sopa de cebollas y mariscos cocidos son ideales.
El Riesling complementa una amplia gama de sabores con su carácter vibrante y su final limpio, realzando los matices y sabores de cualquier plato.
Para disfrutar al máximo de la experiencia del Riesling, se recomienda servirla a una temperatura entre 8°C y 10°C.
Esta temperatura más fresca resalta su acidez y sus aromas delicados, permitiendo que los sabores se expresen plenamente en el paladar.
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