Nueva York quiere ser la capital nacional de la sidra artesanal: más de 140 sidrerías y el respaldo de la gobernadora Hochul

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La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, incluyó en su libro del Estado del Estado 2026 un plan para convertir al estado en la capital nacional de la sidra dura. Con más de 140 sidrerías activas, la mayor concentración del país, y una industria valorada en 1.000 millones de dólares, Nueva York tiene los fundamentos productivos y políticos para respaldar esa aspiración.
 
Sidra artesanal de Nueva York: Pennings Farm Cidery en Warwick, Valle del Hudson

La sidra artesanal ha protagonizado en Nueva York uno de los crecimientos más llamativos de la escena de bebidas fermentadas en EE.UU. durante los últimos 15 años. El número de productores pasó de cinco a casi 150 en ese período, impulsado por la abundancia de huertos de manzana del estado y una cultura agrícola que encontró en la sidra una vía de diversificación rentable. Ahora, con el respaldo explícito del gobierno estatal, la industria entra en su siguiente fase.

El Estado del Estado 2026 y la apuesta política por la sidra

El texto del Estado del Estado 2026 de la gobernadora Hochul incluye el compromiso de trabajar con la New York Cider Association para establecer a Nueva York como referente nacional de la sidra dura, y promover sus huertos, salas de catas y experiencias gastronómicas como destinos de agroturismo. El plan cita explícitamente el fortalecimiento de las economías rurales y el posicionamiento del estado como el destino más relevante para la sidra artesanal estadounidense.

Para Scott Ramsey, director ejecutivo de la New York Cider Association, la inclusión en el Estado del Estado fue el resultado de años de trabajo de lobby y construcción de relaciones institucionales.

Ha sido un trabajo de varios años, construyendo relaciones y ayudando a que la gente entienda el valor que la industria de la sidra dura representa para el estado de Nueva York.

Las dos ventajas que nadie puede replicar fácilmente

Nueva York sustenta su candidatura a capital cidrícola sobre dos pilares que difícilmente puede copiar otro estado. El primero es el número de sidrerías activas, más de 140, que la convierten en el estado con mayor concentración de productores del país. El segundo es la producción manzanera: Nueva York ocupa el segundo lugar nacional con una media de casi 30 millones de bushels anuales, lo que garantiza el abastecimiento de materia prima de calidad a escala local.

Ramsey toma como modelo de referencia la región vinícola de California a la hora de imaginar qué podría ser el territorio cidrícola de Nueva York a largo plazo. Las concentraciones de sidrerías ya existen en tres zonas diferenciadas: los Finger Lakes, las Catskills y el Valle del Hudson, cada una con perfil de suelo, variedad de manzana y estilo de sidra propio.

Pennings Farm Cidery y el modelo de la diversificación agrícola

Una de las historias que ilustra el crecimiento del sector es la de Pennings Farm Cidery, en Warwick, Nueva York, propiedad de los hermanos Tori Pennings Cosimano y SJ Pennings. La sidrería arrancó en 2014 como actividad complementaria al huerto familiar y hoy produce 20 sidras diferentes elaboradas con más de 25 variedades de manzana cultivadas en su propiedad, con 12 sidras en grifo disponibles para los visitantes.

Warwick ejemplifica cómo la sidra puede anclar un destino de bebidas artesanales completo: la localidad cuenta con varias sidrerías además de bodegas y cervecerías, lo que permite al visitante recorrer distintos productores en una sola jornada. Ramsey ve en esta concentración territorial una de las bazas más poderosas del estado, ya que la apertura de espacios de experiencia artesanal demuestra que el consumidor busca cada vez más el contexto físico, no solo el producto.

Una industria pequeña que todavía está construyendo su siguiente iteración

Pese al crecimiento acumulado, Ramsey reconoce que la sidra ocupa todavía una porción muy pequeña de la industria artesanal de bebidas de EE.UU. en su conjunto. El reto no es solo producir más sidra, sino educar al consumidor y construir una identidad de origen reconocible que compita con el vino californiano o la cerveza artesanal del Pacífico Noroeste.

Estamos literalmente construyendo esta industria hacia su próxima iteración mientras hablamos.

El Estado del Estado reconoce que el potencial sin explotar de la industria cidrícola de 1.000 millones de dólares es considerable. Tori Pennings Cosimano, que vivió desde dentro el boom de los años 2010, confía en que la tendencia tiene recorrido: hay espacio para que la industria siga creciendo, y el respaldo gubernamental llega en el momento adecuado para acelerar ese proceso.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas sidrerías activas tiene Nueva York?

Nueva York cuenta con más de 140 sidrerías activas, la mayor concentración de cualquier estado de EE.UU. La industria de la sidra dura en el estado tiene un valor estimado de 1.000 millones de dólares, según el libro del Estado del Estado 2026 de la gobernadora Kathy Hochul.

¿Por qué Nueva York quiere convertirse en la capital de la sidra artesanal?

Nueva York reúne dos condiciones únicas: es el estado con más sidrerías del país y ocupa el segundo lugar en producción de manzana, con una media de casi 30 millones de bushels anuales. La gobernadora Hochul ha incluido en su Estado del Estado 2026 el objetivo de convertir al estado en la capital nacional de la sidra dura, aprovechando su potencial de agroturismo.

¿Cuáles son las principales zonas de producción de sidra en Nueva York?

Las mayores concentraciones de sidrerías en Nueva York se encuentran en tres regiones: los Finger Lakes, las Catskills y el Valle del Hudson. Warwick, en el Valle del Hudson, cuenta con varias sidrerías además de bodegas y cervecerías, lo que lo convierte en un destino de bebidas artesanales completo.

¿Cuándo empezó el auge de la sidra artesanal en Nueva York?

El auge comenzó en la década de 2010, cuando el estado pasó de cinco productores de sidra a casi 150 en aproximadamente 15 años. Pennings Farm Cidery, fundada en 2014 en Warwick como actividad complementaria a un huerto familiar, es representativa de esa generación de productores que transformó el sector.

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