El 56% de los consumidores de la generación Z y los millennials más jóvenes ha bebido vino tinto frío o con hielo durante el verano, según una encuesta de Ocado publicada en junio de 2026. En el Reino Unido, bares especializados agotan entradas a catas de tintos refrigerados y Aldi lanzó en abril una botella con una etiqueta que cambia de color cuando el vino está a la temperatura idónea. La norma de que el tinto solo se sirve a temperatura ambiente está cediendo terreno, y es la generación más joven la que lidera el cambio.

De los bares de Londres a las neveras de casa
Henry Alassane, propietario de Cru Manchester, lleva años bebiendo vino tinto frío, pero reconoce que el aumento de clientes que lo piden ha sido notable este año. En su local del barrio de Didsbury organizó a mediados de julio una cata con aforo completo y entradas a 44 libras en la que todos los vinos se sirvieron directamente de la nevera. En Londres, Holly Willcocks, propietaria del Half Cut wine bar de Kentish Town, observa exactamente el mismo patrón y apunta que son los clientes más jóvenes quienes lo piden, los mismos que el año pasado preguntaban por el vino naranja. Miles Beale, director ejecutivo de la Wine and Spirit Trade Association, confirma que el verano de 2026 ha traído un repunte claro en la popularidad del tinto refrigerado, impulsado tanto por la ola de calor como por la ruptura de mitos enológicos que antes eran intocables. Los mitos sobre la temperatura correcta de las bebidas fermentadas son tan resistentes en el vino como en la cerveza, y en ambos casos la evidencia sensorial está ganando la partida a la tradición.
La tendencia ya tiene reflejo en las búsquedas online: las búsquedas de chilled red wine en Ocado se han disparado respecto al año anterior. En el mercado de gran consumo, Aldi apostó por ella en abril con una etiqueta termocrómica que cambia de color cuando la botella alcanza la temperatura de servicio recomendada para el tinto refrigerado. Es un movimiento de producto simple pero elocuente: una gran superficie de descuento validando públicamente una práctica que hasta hace poco era considerada una herejía enológica.
Por qué funciona y qué variedades aguantan mejor el frío
El argumento sensorial es sencillo. Dominic Lee, de 26 años, describe que enfriar el tinto le quita peso y lo hace menos pesado en boca. Emma Moore, que organiza catas en York y siempre incluye una opción de tinto frío, lo define como el rosado para adultos. Sam Colenutt, de 29, lo probó por primera vez en un viñedo australiano y afirma que es la única forma de beber tinto con calor. Willcocks añade que muchos de sus clientes volvieron de vacaciones en el sur de Europa con el hábito incorporado: en los países mediterráneos es mucho más habitual servir el tinto ligeramente fresco durante los meses de verano, y esa experiencia funciona como puerta de entrada para el consumidor británico.
Los expertos consultados por la BBC coinciden en las variedades más adecuadas para este servicio. Emma Moore recomienda Pinot Noir, Zweigelt y Gamay. Dominic Lee prefiere tintos de climas fríos como Austria o Alemania, así como vinos ingleses y ecológicos con mayor acidez natural. El denominador común es la ligereza de cuerpo, la fruta prominente, los taninos bajos y un grado alcohólico moderado. Un tinto con mucha estructura tánica y alta graduación no gana con el frío; lo que hace es volverse más astringente y cerrado.
Cómo hacerlo bien: tiempos y el truco del cubito
El sommelier y experto vinícola Filippo Bartolotta precisa la técnica correcta. La botella no debe pasar la noche en la nevera: el tiempo de refrigeración óptimo está entre 20 minutos y una hora antes de servir. Si el vino se enfría demasiado, el calor corporal al sujetar la copa lo irá templando de forma natural. Si está demasiado caliente, no hay solución rápida salvo el truco del cubito: introducir un hielo grande en la copa durante aproximadamente un minuto y retirarlo con una cuchara antes de beber. Bartolotta aclara que los sumilleres más ortodoxos pueden objetar, pero que el único efecto real es llevar el vino a la temperatura correcta, y que eso es exactamente lo que se busca. La dietista Kate Hilton, por su parte, recuerda que el alcohol deshidrata especialmente en días de calor y recomienda alternar las copas con bebidas sin alcohol. El auge de las opciones de baja graduación y sin alcohol en el mercado responde exactamente a ese comportamiento de consumo alternado que ya practican los bebedores más jóvenes.
Preguntas frecuentes
¿Se puede enfriar el vino tinto en la nevera?
Sí. Los expertos recomiendan introducir la botella en la nevera entre 20 minutos y una hora antes de servir. No se aconseja dejarlo toda la noche porque puede quedar demasiado frío. Si se pasa, el calor corporal al sujetar la copa lo irá templando progresivamente.
¿Qué variedades de vino tinto aguantan mejor el frío?
Las más recomendadas son el Pinot Noir, el Gamay y el Zweigelt, todos de cuerpo ligero, fruta prominente y taninos bajos. Los tintos de climas fríos como Austria, Alemania o Inglaterra también funcionan bien refrigerados. Los vinos con mucha estructura tánica y alta graduación no mejoran con el frío.
¿Cómo se puede enfriar rápido un vino tinto?
El truco más eficaz es introducir un cubito de hielo grande en la copa durante aproximadamente un minuto y retirarlo con una cuchara antes de beber. El experto Filippo Bartolotta lo recomienda para bajar rápidamente la temperatura sin diluir el vino, a pesar de la oposición de los sommeliers más ortodoxos.
¿Por qué Gen Z prefiere el vino tinto frío?
Según una encuesta de Ocado de junio de 2026, el 56% de los consumidores de la generación Z y millennials jóvenes ha bebido vino tinto frío o con hielo en verano. Los más jóvenes describen que el frío reduce el peso del vino en boca, acentúa la fruta y lo hace más refrescante, lo que encaja con su preferencia por bebidas más ligeras y de menor graduación.
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