El gobierno de Georgia abrió en mayo de 2026 una bóveda en Tbilisi que custodiaba aproximadamente 40.000 botellas de vinos franceses y georgianos pertenecientes a Josef Stalin, algunas datadas desde principios del siglo XIX. El estado planea subastar la colección, que incluye los vinos imperiales Romanov confiscados tras la Revolución de 1917, para financiar una escuela nacional de educación vinícola.

El Primer Ministro georgiano Irakli Kobakhidze asistió personalmente a la ceremonia de apertura, un gesto que subraya la relevancia política e identitaria del proyecto. La bodega, mantenida en custodia estatal durante más de siete décadas, contiene algunas de las botellas más antiguas y raras de la región vinícola de Burdeos junto a variedades georgianas que el propio Stalin fue añadiendo a lo largo de su vida.
De los zares a Stalin: cómo se construyó una colección de 40.000 botellas
La historia de esta bodega es, en sí misma, un recorrido por los momentos más convulsos del siglo XX europeo. Los vinos más antiguos de la colección procedían originalmente de las célebres propiedades de Burdeos que habían pertenecido al Zar Alejandro III y a su hijo Nicolás II, el último de los Romanov. Tras la Revolución de 1917, las autoridades soviéticas confiscaron esa colección imperial junto al resto del patrimonio zarista.
Stalin, nacido en la región georgiana de Gori en 1878 y líder de la Unión Soviética desde 1924 hasta su muerte en 1953, heredó la custodia de esa colección y fue ampliándola de forma gradual con sus variedades georgianas favoritas. El resultado es una bodega que representa estratos históricos distintos dentro de una misma bóveda: la opulencia imperial rusa, la apropiación soviética y el gusto personal de uno de los gobernantes más influyentes del siglo XX.
Es como estar ante una cueva arqueológica. Podría haber hallazgos valiosos o no, pero la sensación es la de estar ante un momento histórico.
Así describió su visita Victor Chen, coleccionista de Dallas, Texas, uno de los primeros en acceder a la bodega tras su apertura pública.
Georgia, 8.000 años de tradición vinícola y una apuesta por el mercado de coleccionistas
La iniciativa no es solo una subasta: es una operación de posicionamiento internacional. Irakli Gilauri, propietario de Gilauri Wines y articulador del proyecto junto al ministerio de agricultura georgiano, lo formuló con claridad: la venta debería ayudar a poner a Georgia en el mapa de los coleccionistas de vino. Georgia lleva años promoviendo su condición de cuna del vino, respaldada por evidencia arqueológica que documenta una tradición vinícola continua de al menos 8.000 años. De manera similar a como el recibo cuneiforme de 4.000 años descodificado en Dinamarca reveló la sofisticación del sistema cervecero mesopotámico, los contenidos de esta bodega permiten leer la historia de Europa a través de sus botellas.
La subasta convierte ese patrimonio en capital simbólico y económico al mismo tiempo. Los fondos recaudados no se destinan al presupuesto general del estado, sino a la creación de una institución educativa vinícola, lo que traza una línea directa entre el pasado histórico de la colección y el futuro de la industria del vino en Georgia.
El modelo de la identidad territorial como activo de mercado
La estrategia georgiana guarda un paralelismo con el esfuerzo de Nueva York por posicionarse como capital de la sidra artesanal en EE.UU., donde también se combina tradición productiva, identidad territorial y respaldo institucional para construir una propuesta de destino reconocible a nivel nacional e internacional. En ambos casos, el punto de partida no es la creación de una industria desde cero, sino la puesta en valor de un legado preexistente que el mercado todavía no ha incorporado a su narrativa dominante.
La apertura de la bodega de Stalin en Tbilisi es, en ese sentido, el primer acto de una estrategia más larga. La subasta determinará si el mercado internacional de coleccionistas valida la propuesta de Georgia como destino vinícola de primer nivel, algo que el país aspira a equiparar con la Toscana o Burdeos a medio plazo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas botellas tiene la colección de vinos de Stalin en Georgia?
La colección comprende aproximadamente 40.000 botellas de vinos franceses y georgianos, algunas datadas desde principios del siglo XIX. Parte de ella perteneció originalmente a los zares Alejandro III y Nicolás II, y fue confiscada por los soviéticos tras la Revolución de 1917.
¿Dónde se encuentra la bodega de vinos de Stalin?
La bodega está ubicada en Tbilisi, la capital de Georgia. El gobierno georgiano abrió la bóveda al público por primera vez en mayo de 2026, tras décadas de custodia estatal desde la muerte de Stalin en 1953.
¿Para qué se utilizarán los fondos de la subasta?
Los fondos obtenidos con la subasta se destinarán a la creación de una escuela nacional de educación vinícola en Georgia, con el objetivo de formar a nuevas generaciones de enólogos y profesionales del sector.
¿Por qué Georgia es considerada la cuna del vino?
La evidencia arqueológica sitúa en el territorio de la actual Georgia una tradición vinícola continua de al menos 8.000 años, lo que la convierte en una de las regiones con mayor antigüedad documentada en la elaboración de vino en el mundo.
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