La doctora Amalia Gil, especialista del Hospital Quirónsalud Córdoba, advierte en declaraciones recogidas por Europa Press que «las carnes rojas, el marisco o la cerveza aumentan la producción de ácido úrico en el organismo, lo que se asocia a un mayor riesgo de desarrollar gota». La afirmación no es nueva, pero llega en un contexto de creciente prevalencia de la enfermedad en España y abre la pregunta de qué significa concretamente para quienes consumen cerveza habitualmente.

La gota en España: una enfermedad más prevalente de lo que parece
Según los datos del estudio EPISER de la Sociedad Española de Reumatología (SER), la gota afecta a cerca del 2,4 % de la población adulta en España, aproximadamente 880.000 personas. La prevalencia aumenta con la edad: en hombres mayores de 70 años alcanza a cerca de uno de cada 25 adultos. Los especialistas señalan que muchos casos siguen sin diagnóstico o sin control adecuado, y que factores como la obesidad, el síndrome metabólico y la enfermedad renal crónica están contribuyendo a que la enfermedad sea cada vez más frecuente.
La gota se produce cuando el organismo acumula más ácido úrico del que los riñones pueden eliminar. El exceso cristaliza y se deposita en las articulaciones, provocando episodios de dolor intenso, inflamación y enrojecimiento. Aunque el componente genético es significativo, la doctora Gil subraya que «el estilo de vida y, especialmente, la alimentación tienen un papel fundamental tanto en su aparición como en su evolución».
Por qué la cerveza es especialmente problemática para el ácido úrico
La relación entre cerveza y ácido úrico tiene dos mecanismos distintos que se suman. El primero es el contenido en purinas: la malta de cebada contiene purinas que el organismo metaboliza y convierte en ácido úrico durante la digestión. El segundo es el efecto del alcohol: el etanol dificulta la excreción de ácido úrico por los riñones al competir por los mismos transportadores de eliminación renal.
Esta combinación hace que la cerveza sea más problemática que el vino o los destilados en términos de impacto sobre el ácido úrico, incluso con el mismo volumen de alcohol. Estudios de reumatología han documentado que el consumo de cerveza se asocia a incrementos de ácido úrico sérico superiores a los del vino, precisamente porque el vino no aporta purinas de malta en cantidades significativas.
La nutritionista Lourdes de la Bastida, también consultada para el artículo de La Vanguardia, matiza que las recomendaciones deben centrarse en «reducir el consumo de alimentos ricos en purinas de origen animal, limitar el alcohol y evitar las bebidas azucaradas», sin reducir la dieta a una lista de prohibiciones. Los mitos sobre lo que engorda o daña la cerveza suelen simplificar en exceso una relación que depende de dosis, frecuencia y contexto metabólico individual.
Qué significa esto para el consumidor de cerveza
Para la mayoría de adultos sanos sin hiperuricemia ni historial de gota, el consumo moderado de cerveza no representa un riesgo clínico inmediato. La evidencia apunta a que el problema se concentra en personas con predisposición genética, función renal comprometida o consumo elevado y habitual.
Para quienes sí tienen riesgo o ya han sufrido un episodio de gota, las recomendaciones son más estrictas: las guías de la SER aconsejan limitar o evitar el alcohol durante los brotes y reducirlo significativamente en el mantenimiento. La hidratación es un factor protector importante: beber suficiente agua facilita la eliminación renal del ácido úrico.
En cuanto a estilos de cerveza, las diferencias en contenido de purinas existen entre tipos —las cervezas de alta densidad como imperial stouts o barleywines tienen más malta y por tanto más purinas que una lager ligera de baja densidad— pero la variable más determinante sigue siendo el volumen total y la frecuencia de consumo, no el estilo concreto.
Preguntas frecuentes
1. ¿Por qué la cerveza aumenta el ácido úrico?
Por dos vías: el contenido en purinas de la malta de cebada, que el organismo convierte en ácido úrico, y el efecto del alcohol, que dificulta la excreción renal del ácido úrico. Ambos factores se suman, lo que hace a la cerveza más problemática que el vino o los destilados a igualdad de alcohol.
2. ¿La cerveza sin alcohol también aumenta el ácido úrico?
Sí, aunque menos. Elimina el efecto del alcohol sobre la excreción renal, pero mantiene el contenido en purinas de la malta. Estudios de reumatología indican que eleva el ácido úrico más que el vino pero menos que la cerveza con alcohol.
3. ¿Cuánta cerveza es segura si tengo riesgo de gota?
No hay un umbral universal. Para pacientes con gota activa o hiperuricemia significativa, la Sociedad Española de Reumatología recomienda limitar o evitar el alcohol. Para personas con riesgo moderado, el consumo debe ser ocasional, acompañado de buena hidratación y dieta baja en purinas animales.
4. ¿Qué estilos de cerveza tienen menos purinas?
Las lagers ligeras y cervezas de baja densidad tienen menos purinas que las de alta densidad (imperial stouts, barleywines, IPAs de alta graduación). Pero el volumen total consumido y el efecto del alcohol son más determinantes que el estilo concreto.



