Un estudio presentado en la Craft Brewers Conference 2026 en Filadelfia revela que el 27,8% de los adultos entre 21 y 28 años no consume alcohol, mientras que los bebedores jóvenes también reducen su consumo respecto a generaciones anteriores.

La investigación, desarrollada por el Dr. Matthew Bauman con una muestra representativa de 794 consumidores entre 21 y 28 años, ofrece el análisis más detallado hasta la fecha sobre los hábitos de consumo de la Generación Z en relación con el alcohol. Los resultados plantean un reajuste estructural para la industria cervecera, que durante décadas ha desarrollado sus modelos de negocio en torno a un consumidor tipo que ya no existe en ese segmento de edad.
Tres segmentos con perfiles radicalmente distintos
El estudio identifica tres grupos diferenciados entre los adultos de la Generación Z. El 72,2% son bebedores actuales, aunque con patrones de consumo más moderados que los de millennials y generaciones anteriores a la misma edad. El 15,7% son exbebedores que han abandonado el alcohol de forma deliberada. El 12,1% restante son abstinentes que nunca han consumido. Esta segmentación obliga a la industria a abandonar los modelos de comunicación uniforme que funcionaron durante décadas anteriores.
Dentro del grupo de bebedores actuales, la tendencia sober curious gana peso como actitud cotidiana: reducir el alcohol sin eliminarlo por completo, eligiendo con más criterio cuándo y cuánto se bebe.
La paradoja del precio en las alternativas sin alcohol
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es lo que el investigador denomina la paradoja del precio. Las bebidas sin alcohol tienen un coste de mercado comparable o superior al de sus equivalentes alcohólicas, lo que desincentiva su adopción entre consumidores que ya muestran interés en reducir el alcohol. Esta brecha frena la conversión de no bebedores en clientes rentables para bares y cervecerías artesanales.
La investigación señala que la cerveza sin alcohol y los mocktails son las categorías con mayor potencial de crecimiento en este segmento, pero el precio actúa como barrera de entrada real, no como señal de calidad percibida como ocurre con otras categorías premium.
El bienestar desplaza al volumen como criterio de consumo
La priorización del bienestar es la variable transversal a todos los segmentos identificados. Los jóvenes de la Generación Z no rechazan necesariamente la cerveza artesanal como categoría, sino los efectos del alcohol y el contexto de consumo que la industria ha construido históricamente. El estudio detecta una brecha entre el conocimiento que el sector tiene sobre sus productos y la capacidad de adoptarlos que muestra el consumidor joven, fenómeno al que el Dr. Bauman llama knowledge-adoption gap.
Este gap es especialmente pronunciado entre los trabajadores del propio sector cervecero que pertenecen a la Generación Z: conocen el producto pero adoptan pautas de consumo similares a las de sus pares fuera de la industria, lo que indica que la barrera no es informativa sino cultural y de bienestar.
Del modelo de volumen al modelo de experiencia
La recomendación central del estudio para las cervecerías artesanales es reorientar el modelo de negocio desde la venta de volumen hacia la generación de experiencias inclusivas. Las estrategias propuestas incluyen crear entornos donde no beber alcohol sea igualmente válido, establecer precios justos para las alternativas sin alcohol, y desarrollar campañas de comunicación diferenciadas para cada uno de los tres segmentos, en lugar de mensajes genéricos dirigidos a un consumidor joven homogéneo que ya no existe.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas personas participaron en el estudio sobre la Generación Z y el alcohol?
794 adultos entre 21 y 28 años, seleccionados mediante una metodología representativa a nivel nacional en Estados Unidos.
¿Qué porcentaje de la Generación Z no bebe alcohol?
El 27,8%, distribuido entre abstinentes que nunca han consumido (12,1%) y exbebedores que lo han dejado (15,7%).
¿Qué es el knowledge-adoption gap que menciona el estudio?
Es la brecha entre el conocimiento que tiene la industria cervecera sobre sus productos y la capacidad real de los consumidores jóvenes para adoptarlos. Indica que el problema no es falta de información sino una distancia cultural y de valores.
¿Por qué no crecen más las ventas de cerveza sin alcohol entre los jóvenes?
El estudio señala el precio como principal barrera. Las opciones sin alcohol tienen un coste similar o superior al de las versiones con alcohol, lo que desincentiva la conversión entre consumidores que ya quieren reducir su consumo.
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