Nueva Zelanda convirtió medio millón de botellas de cerveza en arena para asfaltar carreteras

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En 2017, la cerveza neozelandesa DB Export trituró el equivalente a medio millón de botellas para fabricar un sustituto de la arena. Una parte de ese vidrio acabó en el asfalto de una intersección cerca de Hamilton y el resultado sorprendió a los ingenieros, que observaron un pavimento más duradero y con mejor comportamiento al calor.

Maquinaria moviendo arena en una playa, la extracción que el proyecto de botellas de cerveza recicladas de Nueva Zelanda buscaba reducir

De botella de cerveza a arena artificial

El proyecto nació en DB Export, una marca de DB Breweries, que desarrolló junto a la empresa de pavimentos Road Science un sistema para triturar vidrio y convertirlo en un sustituto de la arena. La meta inicial era producir 100 toneladas de lo que llamaron Beer Bottle Sand, el equivalente a unas 500.000 botellas, y según Gizmodo la compañía terminó fabricando 104 toneladas durante ese año.

El objetivo era doble. Por un lado, evitar que el vidrio acabara en los vertederos, adonde llega el 27% de los residuos de vidrio de Nueva Zelanda cada año, según Road Science. Por otro, reducir la extracción de arena de las playas, un recurso no renovable que el país usa para construir carreteras, tuberías y viviendas, y que es también la materia prima del propio vidrio.

No es la primera vez que la industria cervecera piensa en darle una segunda vida a sus envases. Heineken llegó a diseñar una botella que servía de ladrillo, aunque nunca salió al mercado.

Una intersección con casi 12.000 botellas debajo

Las 500.000 botellas no terminaron todas en una misma carretera, como han contado algunas versiones recientes de la historia. El ensayo vial se hizo en la intersección de Horsham Downs Road y Lake Road, cerca de Hamilton, donde la Waikato District Alliance, una colaboración entre el gobierno local y la constructora Downer New Zealand, sustituyó parte de la arena convencional de la mezcla asfáltica por vidrio reciclado triturado.

El tramo de prueba ocupaba unos 1.500 metros cuadrados y utilizó el equivalente a casi 12.000 botellas. El vidrio se procesó hasta lograr partículas de tamaño y comportamiento similares a los de la arena que se emplea habitualmente en el asfalto.

Más duradero y más resistente al calor

Un informe posterior encargado por la Agencia de Transporte de Nueva Zelanda concluyó que en Hamilton aparecieron las mismas mejoras de rendimiento observadas en experimentos internacionales. La mezcla mostró mayor durabilidad y mejor comportamiento a altas temperaturas, incluso con proporciones de vidrio reciclado superiores a las que permitían entonces las especificaciones.

El calor es uno de los grandes enemigos del pavimento, porque el betún se ablanda y el tráfico lo deforma. Aun así, el resultado no significa que baste con echar vidrio triturado al asfalto para obtener mejores carreteras. La granulometría, la proporción, el resto de los agregados y el diseño de la mezcla siguen siendo determinantes.

Del experimento a la norma

El vidrio reciclado ya no es una curiosidad en las carreteras neozelandesas. Las especificaciones actuales de Waka Kotahi, la Agencia de Transporte de Nueva Zelanda, permiten usar vidrio recuperado en distintos componentes del pavimento. En las capas de base se admite hasta un 5% en masa, y cantidades mayores pueden autorizarse si el material supera determinados ensayos. También puede emplearse como agregado reciclado en ciertos asfaltos con aprobación técnica.

El caso se suma a otras iniciativas de economía circular en torno a la cerveza, desde la recuperación de envases hasta el aprovechamiento de los subproductos de la elaboración, como los residuos de cerveza artesanal que científicos mexicanos convierten en biogás.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la Beer Bottle Sand?

Es el sustituto de arena que DB Export fabricó en Nueva Zelanda triturando botellas de cerveza recicladas. La meta era producir 100 toneladas, el equivalente a unas 500.000 botellas.

¿Cuántas botellas se usaron en la carretera?

El tramo de prueba de Hamilton, de unos 1.500 metros cuadrados, utilizó el equivalente a casi 12.000 botellas. El resto de la arena producida no se destinó a esa carretera.

¿Funciona el vidrio reciclado en el asfalto?

En el ensayo de Hamilton, la mezcla mostró mayor durabilidad y mejor comportamiento a altas temperaturas. Los resultados dependen del tamaño de las partículas, la proporción de vidrio y el diseño de la mezcla.

¿Está permitido usar vidrio en las carreteras de Nueva Zelanda?

Sí. Las especificaciones de Waka Kotahi admiten vidrio recuperado en el pavimento, con hasta un 5% en masa en las capas de base, ampliable si el material supera ensayos de comportamiento.

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