Dos kombuchas pueden compartir estante y precio, pero tener perfiles funcionales radicalmente distintos según el té con el que se elaboraron. Un estudio publicado en Food Chemistry en 2026 lo demuestra: el tipo de té base determina los polifenoles, el sabor y la actividad biológica del kombucha resultante.

El estudio: mismo SCOBY, cinco tés distintos
Los investigadores querían saber si la elección del té de partida era relevante en el kombucha final o si la fermentación homogeneizaba las diferencias. Para averiguarlo, fermentaron cinco variedades de té en condiciones idénticas: mismo SCOBY, mismo líquido iniciador y mismo período de fermentación de 10 días. Las cinco bases fueron té negro, oolong, verde, pu-erh y té blanco.
El pu-erh es un té fermentado y envejecido de la provincia de Yunnan, en China, conocido por su color oscuro y su sabor terroso. El té negro se usó en la variedad Sencha Black; el blanco, en la White Moon. A lo largo del proceso, los investigadores midieron 134 compuestos polifenólicos individuales, compuestos orgánicos volátiles —los que determinan el aroma y el sabor— y la composición de la comunidad microbiana responsable de la fermentación. También evaluaron la actividad biológica de cada kombucha: capacidad antioxidante, actividad antiinflamatoria, inhibición enzimática antidiabética, actividad neuroprotectora y potencial anticancerígeno.
El resultado fue claro. Los microorganismos fueron consistentes en todos los casos, pero el perfil funcional de cada kombucha fue significativamente distinto. La conclusión principal: el té de partida determina la bebida que terminas obteniendo. Los cambios presentes en los tés sin fermentar se mantienen, transformados, en el kombucha terminado.
Mismos microorganismos, resultados diferentes
La bacteria Komagataeibacter representó más del 88% de la comunidad bacteriana en todos los kombuchas, y la levadura Zygosaccharomyces supuso más del 95% de la comunidad de levaduras independientemente del tipo de té. La fermentación fue, por tanto, microbiológicamente homogénea.
Lo que no fue homogéneo es lo que la fermentación produjo a partir de cada té. La matriz del té —el conjunto de compuestos ya presentes antes de fermentar— fue el factor que impulsó las diferencias en polifenoles, compuestos de sabor y actividad biológica. En fermentación artesanal, el principio es el mismo que diferencia los estilos de cerveza: la levadura hace un trabajo consistente, pero los ingredientes de partida son los que definen el carácter final de la bebida.
Qué encontraron para cada variedad
Los datos más concretos del estudio apuntan a tres tendencias claras:
- Té negro: mayor contenido total de polifenoles al día 10 de fermentación, llegando a 2.184 mg/L.
- Oolong: mayor capacidad antioxidante después de cinco días de fermentación, y también la mayor inhibición enzimática relacionada con la regulación del azúcar en sangre al día 10.
- Té verde: mejor actividad antiinflamatoria y neuroprotectora entre las cinco variedades testadas.
El estudio se realizó in vitro, es decir, la actividad biológica se midió en condiciones de laboratorio, no en el organismo humano. Ese es un límite importante a tener en cuenta: estos resultados son orientativos, no equivalentes a una promesa de efecto clínico. Pero sí ofrecen un punto de partida racional para elegir entre opciones que, en el lineal de un supermercado, parecen intercambiables.
Dos kombuchas pueden compartir estante y precio y ofrecer perfiles funcionales significativamente distintos según la base de té utilizada.
— Molly Knudsen, M.S., RDN, MindBodyGreen
Qué té elegir según el objetivo
Si el estudio es orientativo más que definitivo, sirve al menos para ordenar la elección:
- Para quien prioriza los antioxidantes: oolong o té negro, ambos con alto contenido y actividad antioxidante en este estudio.
- Para quien busca apoyo en el equilibrio de azúcar en sangre: oolong mostró la mayor inhibición de las enzimas vinculadas a la digestión del azúcar.
- Para quien se interesa por el soporte antiinflamatorio o neuroprotector: té verde fue el más activo en ambas categorías.
En la práctica, muchas marcas comerciales de kombucha indican el tipo de té en el etiquetado, por lo que la elección informada ya es posible en el punto de venta. Vale la pena mirar antes de meter la botella en el carro.
La conexión con la cultura de la fermentación artesanal
El kombucha y la cerveza comparten más de lo que parece. Ambos son bebidas fermentadas por comunidades microbianas —levaduras y bacterias— en las que el ingrediente de partida define el resultado final. En el kombucha, es el té; en la cerveza, son el lúpulo, la malta y el agua. El mismo principio que hace que los ingredientes y el origen definan el perfil de una lager se aplica aquí a escala molecular.
Para muchas cervecerías artesanales que han añadido el kombucha a su catálogo, este tipo de investigación tiene valor directo: permite afinar el carácter funcional de su bebida eligiendo una base de té con criterio, del mismo modo que eligen entre cepas de levadura o variedades de lúpulo. La ciencia de la fermentación avanza, y el kombucha lleva con ella.
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de té es mejor para hacer kombucha?
Depende del objetivo. El té negro produjo el mayor contenido de polifenoles (2.184 mg/L al día 10). El oolong mostró la mayor capacidad antioxidante e inhibición del azúcar en sangre. El té verde destacó por actividad antiinflamatoria y neuroprotectora. Fuente: estudio en Food Chemistry, 2026.
¿Qué es el SCOBY y qué microorganismos contiene?
El cultivo simbiótico que fermenta el té azucarado. En este estudio, Komagataeibacter representó más del 88% de la comunidad bacteriana y Zygosaccharomyces más del 95% de la de levaduras, igual en los cinco tipos de té.
¿El tipo de té afecta a los probióticos del kombucha?
No de forma significativa. Los microorganismos fueron consistentes en todos los kombuchas. Lo que varió fue el perfil de polifenoles, los compuestos de sabor y la actividad biológica, determinados por la matriz del té de partida.
¿Se puede hacer kombucha con pu-erh o té blanco?
Sí. El estudio testó exactamente esas cinco variedades —negro, oolong, verde, pu-erh y blanco— con el mismo proceso de 10 días, y cada una generó un perfil diferenciado.
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