El poderoso truco de branding que comparten Guinness, Corona y Spotify

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Las marcas que generan lealtad duradera no son las que tienen las campañas más grandes. Son las que dan a sus clientes algo que vale la pena repetir. Guinness, Corona y Spotify lo han demostrado convirtiendo gestos simples en rituales de millones de personas.

Rituales de branding de Guinness, Corona y Spotify

Las marcas que la gente recuerda no son necesariamente las que tienen las campañas más llamativas, sino las que crean pequeños comportamientos que los clientes repiten hasta convertirlos en hábitos. El sector cervecero ofrece algunos de los ejemplos más claros de este principio, y Guinness y Corona encabezan esa lista.

El Split the G: cómo Guinness conquistó a la Generación Z

Cuando los bebedores de Guinness hablan de «dividir la G», se refieren a dar el primer sorbo perfecto de manera que la espuma caiga justo sobre la letra G del vaso. El objetivo original era el espacio entre el arpa y el logo de Guinness, antes de que las redes sociales simplificaran el ritual y lo convirtieran en algo más fácil de compartir. El resultado es que Guinness transformó el acto de beber una pinta en algo en lo que la gente participa activamente.

Las publicaciones con la etiqueta #SplitTheG han generado decenas de millones de visualizaciones en TikTok e Instagram. Ese contenido orgánico ha contribuido a dar a conocer esta cerveza negra de 265 años a una nueva generación de consumidores: las ventas de Guinness crecieron un 14% en 2024 y otro 13% en 2025. Diageo, su empresa matriz, afirma haber sumado 3,8 millones de nuevos consumidores de Guinness desde 2019. El New York Times la ha calificado como la cerveza favorita de la Generación Z.

Cuando la gente publica fotos compartiendo una cerveza Guinness, es algo orgánico, pero logra que la marca llegue a un público que ninguna campaña de pago podría alcanzar a ese precio.

Corona y el limón: 9.700 millones de razones para no cambiar un gesto

Corona, la marca de cerveza más valiosa del mundo según su valoración de 9.700 millones de dólares, convirtió el gesto de añadir una rodaja de limón en un ritual fácilmente reconocible en cualquier mercado del planeta. No se trata de un accidente de marketing: es un comportamiento que los consumidores adoptaron y replicaron hasta hacerlo inseparable de la identidad de la marca. los resultados del segundo trimestre de 2026, donde Corona registró un crecimiento del 17% confirma que la estrategia mantiene su tracción en el mercado actual.

El caso de Corona ilustra uno de los principios fundamentales del artículo de Fast Company: los rituales más eficaces no se inventan desde cero. Se descubren en algo que los clientes ya hacen o están predispuestos a hacer, y la marca lo codifica, lo nombra y lo amplifica. La diferencia entre un truco de marketing y un ritual genuino es exactamente esa: el segundo tiene raíces reales.

Encuentra el ritual que ya es tuyo

El truco no está en copiar el formato de otra marca. Está en encontrar algo que ya forme parte de tu esencia. Los rituales deben surgir de la cultura local, la historia de la marca y lo que los clientes ya disfrutan hacer. El Ritz-Carlton de Nueva Orleans saca un carrito de beignets cada día y se agota en segundos. Funciona porque es algo propio de esa ciudad y esa cultura: no se podría trasplantar a otro mercado y obtener el mismo resultado.

El Aperol Spritz siguió la misma lógica. Campari Group no comercializó solo una bebida: quiso apropiarse de un momento, el aperitivo al atardecer. La luz dorada, las terrazas al aire libre, el encuentro con amigos después del trabajo. El resultado fue un crecimiento orgánico de las ventas de Aperol del 23,1% en 2023, con la marca representando ya el 24% de las ventas totales de la compañía. En lugar de crear una nueva ocasión, Aperol realzó una que ya existía. la cerveza artesanal como elemento de identidad y cohesión cultural sigue una lógica parecida: anclar el producto a una experiencia cultural preexistente y convertirla en parte de la identidad de marca.

Constancia por encima de creatividad

Spotify Wrapped, el ritual anual del resumen de escucha, alcanzó 200 millones de usuarios activos en las 24 horas posteriores a su último lanzamiento, un aumento del 19% interanual, y generó aproximadamente 500 millones de publicaciones en redes sociales. No es un caso de creatividad disruptiva. Es un caso de constancia: cada año, en la misma fecha, el mismo ritual. Los usuarios lo esperan, lo anticipan y lo comparten de manera orgánica.

Esa es precisamente la dificultad que distingue a las marcas que logran construir rituales de las que no: hacer algo de manera fiable, todos los días o cada temporada, y hacerlo bien, es más difícil que organizar una campaña puntual. Los mejores rituales son sorprendentemente sencillos. Están diseñados para repetirse hasta que los clientes los esperen y los reclamen.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el ritual Split the G de Guinness?

El Split the G es un ritual popularizado en redes sociales que consiste en dar el primer sorbo a una pinta de Guinness de manera que la espuma caiga exactamente sobre la letra G del vaso. El hashtag #SplitTheG ha generado decenas de millones de visualizaciones en TikTok e Instagram y ha contribuido a un crecimiento de las ventas del 14% en 2024 y el 13% en 2025.

¿Por qué Corona pone una rodaja de limón en la botella?

El ritual del limón en Corona es uno de los ejemplos más estudiados de branding por ritual. Aunque su origen exacto es debatido, se trata de un gesto que los consumidores adoptaron y que la marca codificó hasta hacerlo inseparable de su identidad. Corona es actualmente la marca de cerveza más valiosa del mundo, valorada en 9.700 millones de dólares.

¿Qué tienen en común Guinness, Corona y Spotify en su estrategia de marca?

Las tres marcas han convertido comportamientos simples y repetibles en rituales que sus clientes realizan de manera voluntaria. Dividir la G, poner el limón y compartir el Wrapped son gestos que generan contenido orgánico masivo, refuerzan la identidad de marca y crean vínculos emocionales que ninguna campaña de pago puede replicar al mismo coste.

¿Cómo puede una marca crear su propio ritual?

Según el análisis de Fast Company, el camino más efectivo no es inventar un ritual desde cero sino descubrir algo que ya forme parte de la cultura de la marca o de los hábitos de sus clientes. Los mejores rituales nacen de momentos que las personas ya están predispuestas a disfrutar y son lo suficientemente sencillos para repetirse de manera constante.

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