Los jóvenes ya prefieren preguntarle a la IA que al sommelier

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Casi un tercio de los compradores de vino en Francia ya usa inteligencia artificial para elegir botella, según un reporte de prensa francesa. Sommeliers en España confirman la misma tendencia: cada vez más clientes jóvenes prefieren preguntarle a ChatGPT antes que a un experto humano.

Joven consultando una aplicación de IA para elegir una botella de vino

El diario francés Le Figaro reportó esta semana que casi un tercio de los compradores de vino en Francia ya recurre a la inteligencia artificial para elegir una botella, tanto en restaurantes como en supermercados. Según el reporte, dueños de restaurantes notan que el uso de ChatGPT está reemplazando las recomendaciones del sommelier, especialmente entre los clientes que rondan los 20 años.

«Los jóvenes prefieren preguntarle a ChatGPT», señaló el diario, citando al restaurantero y ex sommelier Matthias Alberghi, quien explicó que la herramienta ofrece «una respuesta relativamente sencilla y rápida». Un comprador de 32 años contó que fotografió etiquetas de botellas en un supermercado para pedirle a la IA una recomendación para acompañar raclette, y que el resultado incluyó hasta la variedad de uva más adecuada para el plato.

La misma tendencia en las vinotecas españolas

El diario español La Vanguardia encontró el mismo patrón al consultar a sommeliers locales: los comensales prefieren preguntarle a su aplicación de IA favorita cuál vino de la carta es el mejor, en lugar de dejarse guiar por una conversación con el sommelier. No es la primera vez que la IA se mete en la mesa de los amantes del vino: en España ya existe un sommelier virtual con IA pensado para sugerir maridajes según el plato.

«Es una lástima que la usen para elegir un vino y crean que lo que dice es la verdad absoluta. Me entristece que los clientes desconfíen del sommelier y de sus recomendaciones», dijo Judit Ayago, sommelier del restaurante Masta.

Ayago atribuye el fenómeno al miedo a equivocarse y a la solemnidad que todavía rodea al mundo del vino, aunque también reconoce que el propio sector tiene responsabilidad: a veces resulta demasiado técnico y distante para el consumidor común. No todos los sommeliers ven la tendencia con la misma preocupación. Nataly Rodríguez, sommelier y copropietaria del restaurante 55 Pasos en A Coruña, sostiene que «la IA nunca podrá hacer nuestro trabajo mejor que nosotros», mientras que Jofre Farran, de Alkimia y Alkostat en Barcelona, apunta a que parte de la culpa es de sommeliers que «prefieren restringir la comunicación, quizás para dar la impresión de que saben más de lo que realmente saben».

Cuando la IA no sabe, inventa

El reporte de Le Figaro también documentó los límites de confiar ciegamente en la IA. Alberghi reconoció que ChatGPT acertó al recomendar un Crozes-Hermitage para acompañar un bife, pero falló al sugerir un Chablis para un pescado a la parrilla, apoyándose en supuestos genéricos sobre esa denominación que no se ajustaban al caso. En una vinatería bretona, la aplicación primero sugirió un Quincy para acompañar mejillones («una denominación demasiado cara para mejillones», según el ex sommelier) y luego se decidió por un Chenin Blanc de Loira 2025, sin la mineralidad y tensión que sí tenía la cosecha 2024.

«Normalmente se apoya en notas de cata de profesionales, pero a veces también inventa. Eso fue lo que observamos en la tienda de vinos», explicó Alberghi. Le Figaro resumió el problema así: cuando a la IA le falta la nota de cata de la última cosecha, simplemente extrapola, y esa es una de sus limitaciones más claras, porque cuando no sabe, tiende a inventar.

Por qué los jóvenes le temen más al sommelier que a un error de la IA

Un estudio francés publicado a inicios de este año, citado por Le Figaro, encontró que el 58% de los jóvenes de entre 18 y 25 años ya ha usado IA para informarse sobre alguna bebida alcohólica, cifra que baja a 41% entre los de 26 a 35 años. En total, un 30% de los franceses admite usar IA para comprar bebidas. Ese mismo avance de la IA en el mundo del vino ya se nota en otras etapas de la cadena, desde el viñedo hasta la góndola del supermercado.

Alberghi resume la preocupación de fondo del sector: «El problema es que impide que la gente piense. Es una herramienta que nos da consejos, mientras que el vino apela al olfato, a los recuerdos, es algo muy personal». Y agrega una advertencia final: «Si dependemos solo de ChatGPT, corremos el riesgo de no saber nunca qué es lo que realmente nos gusta».

Preguntas frecuentes

¿Cuántos jóvenes usan IA para elegir vino en Francia?

Según un estudio francés citado por Le Figaro, el 58% de los jóvenes de 18 a 25 años ya ha usado IA para informarse sobre bebidas alcohólicas, frente al 41% del grupo de 26 a 35 años.

¿Por qué los sommeliers están preocupados por el uso de IA?

Porque temen que los clientes confíen ciegamente en respuestas que a veces son incorrectas, y porque creen que reemplazar la conversación con el sommelier limita la posibilidad de que el consumidor aprenda a reconocer sus propios gustos.

¿La IA recomienda bien el vino para cada plato?

No siempre. En las pruebas reportadas por Le Figaro, ChatGPT acertó en algunos maridajes, pero también recomendó denominaciones poco adecuadas y se equivocó al no tener datos actualizados sobre una cosecha reciente.

¿Existen sommeliers virtuales con IA en español?

Sí. En España ya opera un sommelier virtual basado en inteligencia artificial que sugiere vinos según el plato o los ingredientes que indique el usuario.

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