El rosé fue el vino emblema de los millennials durante la segunda mitad de la década de 2010. Ahora los sommeliers y los fundadores de bodegas jóvenes señalan al sauvignon blanc como el vino definitorio de la generación Z, y el desplazamiento no es solo de modas: responde a un perfil sensorial diferente.

Del «rosé todo el día» al «sauvy b»
A mediados de los años 2010, el rosé dejó de ser un vino y se convirtió en un movimiento cultural. La frase «rosé all day» colonizó las redes sociales, las marcas lanzaron merchandising temático y bodegas como Whispering Angel o Hampton Water construyeron su identidad entera alrededor del color. El fenómeno fue tan intenso que el propio vino quedó marcado como señal de pertenencia generacional: pedir rosé en un bar identificaba al bebedor con una franja de edad concreta.
La generación Z ha encontrado su propia referencia en el sauvignon blanc, al que llama «sauvy b» en los formatos cortos de video donde difunde sus preferencias. Los datos publicados por Delish, basados en declaraciones de bodegas y sommeliers del mercado australiano, muestran que el sauvignon blanc encabeza las preferencias de jóvenes adultos por delante de cualquier otro varietal. Fussie Wines, bodega fundada por y para este segmento, informa de que el sauvignon blanc fue su primer agotado. Su cofundadora Tess Roletti explica el porqué: «Estilísticamente encaja con lo que busca nuestra generación: ligero, crujiente y con alta acidez.»
La lógica sensorial detrás del cambio
El desplazamiento no es caprichoso. El sauvignon blanc comparte con el rosé su carácter refrescante y su bajo umbral de entrada para consumidores nuevos, pero añade una acidez más pronunciada y perfiles cítricos y herbáceos que funcionan bien tanto solos como en maridaje. El sommelier Sam Capaldi lo encuadra en el contexto más amplio del consumo: «Lleva mucho tiempo siendo considerado un vino de entrada para nuevos bebedores gracias a su estilo brillante, refrescante y fácil de beber.» Es el mismo atractivo que impulsó al rosé, pero con un perfil aromático más versátil que conecta con el interés de la Gen Z por la gastronomía y los sabores expresivos. Sus preferencias en el punto de venta también están rediseñando el packaging, como documentan los estudios sobre etiquetas táctiles orientadas a la Gen Z.
John Kay, director de vinos de Marché, matiza sin embargo que hablar de brecha generacional puede ser reduccionista: «Es menos una división generacional y más hacia donde se dirigen las preferencias del vino en general.» El mercado del vino lleva años moviéndose hacia estilos más ligeros, con menos taninos y mayor acidez, independientemente de la edad del consumidor. Que la Gen Z lidere esa tendencia no significa que el rosé haya desaparecido del lineal, sino que ha perdido su carga identitaria y ha vuelto a ser un vino entre otros. Para entender la magnitud de estos cambios en el consumo conviene mirar mercados como el argentino, donde el consumo per cápita marcó mínimos históricos en 2026.
Un mercado que se mueve hacia la accesibilidad
Más allá del debate rosé vs. sauvignon blanc, lo que el cambio revela es una reconfiguración del vino como producto cotidiano. La generación Z rechaza la rigidez de las reglas de maridaje y los rituales de servicio que durante décadas rodearon al vino de una barrera de entrada cultural. El sauvignon blanc encaja en esa demanda de accesibilidad sin renunciar a la complejidad: es un vino que puede acompañar una reunión informal, una cena de autor o simplemente una tarde de verano sin requerir ninguna explicación adicional.
Las bodegas que han captado esta señal están reformulando su comunicación. En lugar de apelar a tradición o territorio, hablan de textura, acidez y versatilidad para el día a día. Los sommeliers más jóvenes, como Capaldi, funcionan como traductores entre la cultura del vino establecida y un consumidor que llega al producto sin prejuicios ni reverencia previa, pero con criterio sensorial propio.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la generación Z prefiere el sauvignon blanc al rosé?
El sauvignon blanc ofrece un perfil ligero, cítrico y de alta acidez que encaja con la búsqueda de refrescante accesibilidad de los consumidores jóvenes. Además, es un vino versátil para maridaje, lo que se adapta mejor al interés de la Gen Z por la gastronomía.
¿Sigue siendo popular el rosé?
El rosé sigue siendo un vino muy consumido, pero ha perdido su carga identitaria como símbolo generacional de los millennials. Ha vuelto a ser un varietal más dentro del lineal, sin el movimiento cultural que lo rodeó en la segunda mitad de los años 2010.
¿Qué tiene de especial el sauvignon blanc para los bebedores nuevos?
Según el sommelier Sam Capaldi, el sauvignon blanc lleva años siendo el varietal de entrada por su estilo refrescante, de baja complejidad inicial y alta acidez. Es fácil de entender sensorialmente y combina bien con una gran variedad de comidas.
¿El cambio de rosé a sauvignon blanc es solo una moda pasajera?
John Kay, director de vinos de Marché, lo encuadra en un movimiento más amplio del mercado hacia vinos ligeros y accesibles, no en una moda cíclica. Ese cambio estructural en las preferencias del consumidor trasciende a una sola generación.
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