Vino desalcoholizado: los italianos dudan de su autenticidad, según estudio

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Un estudio de la Università degli Studi di Milano midió cómo perciben los consumidores italianos al vino desalcoholizado, y encontró una brecha entre las ventajas que le reconocen y las dudas sobre si sigue siendo «vino de verdad».

Copa de vino vacía sobre un poste de madera en un viñedo, en referencia al vino desalcoholizado

Un estudio con 636 consumidores italianos

Los investigadores Giordano Ruggeri, Chiara Mazzocchi y Tommaso Selicorni, de la Università degli Studi di Milano, publicaron en 2026 un estudio en ScienceDirect titulado «From tradition to moderation: Italian consumers’ attitudes and price acceptance for dealcoholized wines». El trabajo se basó en una encuesta online a 636 adultos residentes en Italia, combinando estadística descriptiva con un modelo de regresión logística ordenada para analizar conocimiento, prueba, beneficios percibidos, barreras y aceptación de precio.

El primer hallazgo marca la distancia entre conocer la categoría y haberla probado: el 91,4% de los encuestados dijo no haber probado nunca un vino desalcoholizado, pese a que la mayoría ya sabe que existe.

Salud sí, pero ¿es vino de verdad?

Dentro de esta muestra, relativamente educada e involucrada con el vino, los consumidores asocian el vino desalcoholizado con salud, con poder conducir después de beberlo y con contextos laborales. Al mismo tiempo, anticipan una calidad sensorial menor y ponen en duda su autenticidad como vino, dos barreras que aparecen una y otra vez en la literatura sobre bebidas sin alcohol, incluida un estudio británico sobre cerveza sin alcohol con conclusiones similares sobre percepción de valor.

La tensión de fondo es simbólica más que técnica: en un país donde el vino es parte de la identidad cultural, quitarle el alcohol no es solo un cambio de fórmula, sino una pregunta sobre qué sigue siendo «vino» y qué deja de serlo.

Qué hace que un consumidor pague más

El modelo estadístico del estudio encontró que la orientación hacia la salud y la percepción de que el producto marida bien con la comida se asocian de forma positiva con la aceptación condicional de un precio más alto. En cambio, esperar un sabor más diluido y considerar que «no es vino real» se asocian de forma negativa. Los propios autores concluyen que el desarrollo de esta categoría en Italia depende tanto de mejorar el desempeño sensorial como de construir legitimidad simbólica como vino genuino, y de posicionarlo en los contextos donde sus ventajas funcionales realmente se valoran.

El contexto: la producción italiana crece mientras la ley se acomoda

El estudio llega en un momento de expansión para la categoría en Italia: el Observatorio UIV-Vinitaly proyectó en 2026 un salto de hasta el 90% en la producción local de vino desalcoholizado, con la región del Véneto como principal polo (Vinetur, 2026). En paralelo, la normativa italiana avanza hacia un marco que regula qué puede llamarse «vino» por debajo de 8,5% de alcohol, un debate que conecta directamente con la duda de autenticidad que el estudio de Milán detectó entre los consumidores. Esa misma tensión entre tradición y nuevas categorías atraviesa por qué el vino sin alcohol es caro en otros mercados, donde la tecnología de extracción de etanol pesa tanto como la percepción del consumidor.

Preguntas frecuentes

1. ¿Qué reveló el estudio sobre el vino desalcoholizado en Italia?

Que los consumidores italianos reconocen ventajas funcionales del vino desalcoholizado, como salud y compatibilidad con conducir o trabajar, pero dudan de su calidad sensorial y de su autenticidad como vino.

2. ¿Cuántos italianos probaron alguna vez vino sin alcohol?

Según la encuesta de la Università degli Studi di Milano sobre 636 adultos, el 91,4% dijo no haberlo probado nunca.

3. ¿Por qué dudan los consumidores de su autenticidad como vino?

Porque esperan un sabor más diluido que el vino tradicional y perciben que un producto sin alcohol se aleja de lo que culturalmente se entiende como vino «real».

4. ¿Qué factores aumentan la disposición a pagar más por vino desalcoholizado?

La orientación hacia la salud y la percepción de que marida bien con la comida aumentan la aceptación de un precio más alto, según el modelo estadístico del estudio.

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