Muchos consumidores se sorprenden al descubrir que un vino sin alcohol puede costar lo mismo que uno con alcohol, y la explicación está en la costosa tecnología necesaria para quitarle el etanol sin arruinar su sabor.

Un mercado que crece mientras el vino tradicional cae
La industria de bebidas sin alcohol pasó de ser un experimento anual asociado al Dry January a convertirse en una de las categorías de mayor crecimiento dentro del rubro de alimentos y bebidas. El impulso viene sobre todo de consumidores jóvenes que beben menos pero siguen buscando los rituales y la vida social que rodean al consumo de alcohol.
Las ventas de cerveza, vino y destilados sin alcohol en Estados Unidos crecieron más de un 20% interanual, y distintos análisis de mercado proyectan que el segmento sin alcohol sumará más de 4.000 millones de dólares hacia 2028. Ese crecimiento coincide además con el consumo de alcohol en Estados Unidos cayendo a su nivel más bajo desde 1939, según datos de Gallup.
El vino atraviesa una de sus peores caídas en décadas
Mientras el mundo del vino enfrenta una de sus mayores caídas en décadas, pequeñas empresas y científicos de alimentos ven en el vino sin alcohol una alternativa de negocio. Algunos productores recurren a tecnología y química para elaborar vinos desalcoholizados premium, mientras que otros, como la tienda Burden of Proof en Los Ángeles, apuestan por recrear el ambiente social de una vinoteca tradicional pero enfocada exclusivamente en botellas sin alcohol.
El fenómeno también reabre el debate sobre cómo debería llamarse este tipo de producto, una discusión que en Sudamérica ya instaló el investigador Pablo Lacoste al pedir que el vino sin alcohol busque otro nombre.
La columna que separa el alcohol sin destruir el sabor
La tecnología detrás de la mayoría de los vinos desalcoholizados premium es la columna de cono giratorio, un sistema que usa fuerza centrífuga y alrededor de 40 conos alternados, fijos y rotatorios, para crear películas delgadas de líquido con la mayor superficie de contacto posible.
El proceso ocurre en dos pasadas, ya que primero se capturan los compuestos aromáticos más volátiles del vino en una esencia separada, luego se retira el alcohol propiamente dicho, y finalmente esa esencia aromática se reincorpora al vino ya desalcoholizado. Por su sofisticación y velocidad de procesamiento, este sistema suele estar al alcance de productores grandes y compañías de bebidas industriales, mientras que la inversión resulta difícil de justificar para bodegas pequeñas.
Por qué el precio final no baja
A esa inversión tecnológica se suma otro factor, ya que la calidad de un vino sin alcohol depende directamente de la calidad de la uva original, y muchos consumidores lo eligen por motivos de salud, rendimiento deportivo o incapacidad de metabolizar alcohol, lo que impide a los productores compensar costos usando uvas más baratas. La combinación de tecnología cara y materia prima que no puede abaratarse explica por qué una botella sin una gota de etanol puede costar tanto como su versión tradicional.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el vino sin alcohol cuesta lo mismo que el vino normal?
Porque la tecnología necesaria para retirar el etanol sin destruir el sabor, como la columna de cono giratorio, es costosa, y los productores no pueden compensar ese gasto usando uvas de menor calidad.
¿Cómo se le quita el alcohol al vino?
Uno de los métodos más usados es la columna de cono giratorio, que primero separa los compuestos aromáticos del vino, luego retira el alcohol y finalmente reincorpora esos aromas al vino ya desalcoholizado.
¿Cuánto está creciendo el mercado de vino sin alcohol?
Las ventas de bebidas sin alcohol en Estados Unidos crecieron más de un 20% interanual, y se proyecta que el mercado sin alcohol sume más de 4.000 millones de dólares hacia 2028.
¿Por qué crece la demanda de vino sin alcohol?
El crecimiento está impulsado sobre todo por consumidores jóvenes que beben menos alcohol pero buscan mantener los rituales sociales asociados al consumo de vino, en un contexto donde el consumo general de alcohol sigue en descenso.
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