Agrícola Central A.G., el gremio que representa a los productores vitivinícolas de la Región del Maule, no se opone a que Chile cree una nueva categoría de vinos de baja graduación alcohólica, pero exige que el Estado garantice fiscalización efectiva antes de ampliar el marco regulatorio: hoy la ley prohíbe agregar agua al vino y la práctica existe sin consecuencias.

Qué propone el cambio regulatorio en tramitación
El Ministerio de Agricultura impulsa una modificación al artículo 38 del Decreto N° 78 para crear una nueva categoría de vinos de menor alcoholatura. El instrumento está en proceso de toma de razón en la Contraloría General de la República. El argumento de fondo es que el mercado del vino internacional está virando hacia productos de menor graduación y que Chile debe poder competir en ese segmento. El decreto ajustaría la definición vigente para permitir que elaboradores produzcan y etiqueten vinos con un perfil alcohólico más bajo sin necesidad de clasificarlos en categorías de bebidas distintas.
La posición de Agrícola Central: innovar sin perjudicar al viñatero
El presidente de Agrícola Central, Luis Urrutia, resume la postura del gremio con precisión: «Chile no necesita producir simplemente un vino más barato de elaborar; necesita producir un vino que permita que el viñatero siga existiendo». El gremio no rechaza la innovación en sí misma, sino la secuencia: ampliar categorías regulatorias antes de resolver los problemas de fiscalización que ya existen. Para el director Fernando Medina, el problema central es que una nueva categoría sin control crea espacio para que productores deshonestos compitan a un costo artificialmente bajo, deprimiendo los precios de la materia prima y perjudicando a quienes sí cumplen. La demanda es concreta: trazabilidad, evaluación previa de impacto en productores de uva y mecanismos que aseguren que el beneficio de la innovación llegue también al eslabón agrícola, no solo a los elaboradores industriales.
Las infracciones que el SAG no está controlando
El argumento más fuerte de Agrícola Central no es teórico: hay dos prácticas ilegales documentadas que persisten sin sanción efectiva. La primera es la adición de agua al vino, expresamente prohibida por la legislación vigente. La segunda es etiquetar como vino con denominación de origen productos elaborados con uva de mesa, lo que altera la competencia en perjuicio de quienes usan uva vinífera de calidad. Ambas prácticas encarecen artificialmente la producción honesta y abaratan la deshonesta. Crear una nueva categoría de vino de bajo alcohol antes de resolver estas brechas equivale, según el gremio, a añadir una vía nueva a una autopista en la que ya no se respetan los límites. La conexión con la tendencia hacia bebidas de baja graduación es real: si el mercado va hacia ahí, Chile puede y debe competir, pero con reglas que protejan a quien produce con integridad.
El contexto del vino chileno en 2026
La discusión llega en un momento difícil para el sector. La superficie vitivinícola nacional se ha reducido aproximadamente un 14% desde 2020, presionada por la caída de precios de la uva, los costos de producción y la competencia de otros orígenes en los mercados de exportación. La Región del Maule concentra cerca de la mitad de la producción nacional, lo que convierte a Agrícola Central en un interlocutor con peso real en cualquier debate regulatorio. El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) es el organismo responsable de la fiscalización, pero el gremio señala que sus capacidades operativas en terreno son insuficientes para controlar el volumen de producción actual, menos aún si se suma una categoría nueva.
Preguntas frecuentes
Qué cambio regulatorio está en tramitación para el vino chileno?
El Ministerio de Agricultura propone modificar el artículo 38 del Decreto N° 78 para crear una nueva categoría de vinos de baja graduación alcohólica. El decreto está en proceso de toma de razón en la Contraloría General de la República.
Por qué se opone Agrícola Central a la nueva categoría de vino?
No se opone a la innovación, sino a crearla sin fiscalización previa. El gremio señala que ya existen prácticas ilegales activas, como agregar agua al vino o etiquetar uva de mesa como DO, que el SAG no controla eficazmente.
Cuánto ha caído la superficie vitivinícola en Chile desde 2020?
La superficie vinífera nacional se ha reducido aproximadamente un 14% desde 2020, según los datos citados por Agrícola Central en el debate regulatorio.
Qué papel tiene el SAG en la fiscalización del vino chileno?
El Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) es el organismo responsable de controlar el cumplimiento de la normativa vitivinícola en Chile, incluyendo la prohibición de agregar agua al vino y el uso correcto de las denominaciones de origen.
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