Digby Campbell, un navegante australiano de 75 años, pasó más de un mes a la deriva entre Timor Oriental y Australia en una travesía que debía durar seis días. Le quedaba una sola lata de cerveza y se prometió abrirla cuando viera Australia. Se la bebió al divisar las luces de Darwin, poco antes de que tres marinos lo rescataran agotado y deshidratado.

La historia, recogida por la cadena pública neozelandesa RNZ a partir de un reportaje de ABC News, empezó en junio. Campbell voló desde Bundaberg, en Queensland, hasta Dili, la capital de Timor Oriental, para comprar el Singapore Sling, un trimarán Val 31 que conocía como una embarcación fiable. Zarpó a principios de julio con destino a Darwin tras avisar a las autoridades australianas de su llegada con cuatro días de antelación.
Una ola que lo cambió todo
Dos días después de salir de puerto, frente a la costa oriental de Timor, el mar se embraveció y el barco empezó a desmontarse. El motor fueraborda se soltó de su soporte y quedó bajo el agua, se rompió una de las cadenas que sujetan el mástil y la vela de proa se enredó. Entonces llegó una ola enorme por la popa que se llevó la tableta y el teléfono con los que navegaba, además de buena parte de las provisiones.
Campbell pensó en volver a Dili, pero descartó la idea. Antes de zarpar había tenido un encontronazo con el capitán del puerto, que pretendía que se llevara a dos mochileros franceses, uno de ellos con su bicicleta, en un barco que no estaba preparado para tres personas. «Lo sensato era dar la vuelta, pero no podía. No había manera de que volviera», contó.
La última lata, reservada para ver Australia
Durante las cuatro semanas de travesía recibió suministros y un equipo de radio de la Fuerza Fronteriza australiana, y un buque de guerra de la Armada le hizo un control de madrugada. Aun así, al llegar a aguas australianas las provisiones estaban casi agotadas.
Me quedaban una lata de cerveza y dos de Red Bull. Pensé: cuando vea Australia, me tomo esa cerveza. Me la bebí al ver las luces de Darwin. Nunca vi tierra, pero pensé que ahí, bajo esas luces, tenía que haberla.
Llevaba tres días sin comer y un día y medio de pie al timón intentando entrar en el puerto cuando el oficial marítimo Chris Cridland, el patrón Rawson McCrae y el tripulante Joshua Witkin vieron el trimarán en la bahía de Darwin y se acercaron a comprobar su estado. «Le pregunté si estaba bien y me dijo que no mucho», recordó Witkin. McCrae contó que tenía los tobillos terriblemente hinchados. Con el poco viento que soplaba, el barco avanzaba a unos 1,5 nudos y habría tardado dos días más en llegar a puerto.
Una cerveza pendiente con sus rescatadores
Antes de que la ambulancia se lo llevara, Campbell y sus rescatadores quedaron en tomarse una cerveza juntos. «Me dijo que quería llegar para la sesión del domingo, que eso era lo que lo había mantenido en pie», relató McCrae. Cumplieron la cita en Dinah Beach, y ahí McCrae descubrió que había navegado en ese mismo trimarán cuando tenía diez años.
La cerveza, que tantas veces aparece ligada al mar, desde botellas que sobreviven siglos en un naufragio hasta las que resisten catástrofes, volvió a cerrar el círculo. El sindicato de oficiales marítimos australiano (AMOU) entregó esta semana a Cridland, McCrae y Witkin sus premios al salvamento distinguido en un pub del puerto de Darwin. Campbell, con el Singapore Sling reparado y recién pintado, prepara ya su próxima travesía rumbo a Nueva Zelanda, pasando por Cairns.
Fuente: RNZ, con información de ABC News.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Digby Campbell?
Es un navegante australiano veterano de 75 años que pasó más de un mes a la deriva en su trimarán Singapore Sling entre Dili, en Timor Oriental, y Darwin, en el norte de Australia.
¿Cuánto debía durar la travesía?
Unos seis días. Una ola destrozó su equipo de navegación y parte de las provisiones dos días después de zarpar, y el viaje se alargó a cuatro semanas.
¿Qué pasó con su última cerveza?
Campbell se prometió beberla al ver Australia. La abrió cuando divisó las luces de Darwin, poco antes de ser rescatado, y después celebró el rescate con otra cerveza junto a los tres marinos que lo salvaron.
¿Quién lo rescató?
El oficial marítimo Chris Cridland, el patrón Rawson McCrae y el tripulante Joshua Witkin, que recibieron premios al salvamento distinguido del sindicato de oficiales marítimos australiano.
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