Los agricultores de la comarca del Órbigo, en León, llevan desde el lunes recogiendo las plantas de lúpulo que trepan hasta seis metros por estructuras metálicas a lo largo de 500 hectáreas. Esta comarca de apenas 10.000 habitantes concentra el 90% de la producción de lúpulo de España, el ingrediente que da amargor y aroma a la cerveza que fabrican las 261 plantas activas en el país.

El lúpulo es uno de los cuatro ingredientes básicos de la cerveza, junto al agua, la malta de cebada y la levadura. Los campos que bordean el río Órbigo llevan toda la semana repletos del fruto que, una vez procesado, secado y convertido en pellets, abastece a la industria cervecera nacional. «Con 41,52 millones de hectolitros elaborados, España se consolidó en 2025 como el segundo mayor productor de cerveza en Europa, solo por detrás de Alemania y superó holgadamente a otros grandes productores europeos tradicionalmente cerveceros como Reino Unido, Polonia, Países Bajos o Bélgica», señala Cristina de Aguirre, directora de Asuntos Públicos de Cerveceros de España, patronal que ya documentó que España es el segundo productor de cerveza de la UE.
Las grandes marcas dependen de esta cosecha
Entre las grandes marcas, Mahou San Miguel cuenta con siete plantas (Burgos, Córdoba, Granada, Guadalajara, Lleida, Málaga y Santa Cruz de Tenerife), Heineken tiene cinco (Jaén, Madrid, Málaga, Sevilla y Valencia) y Damm dispone de cuatro (Barcelona, Málaga, Murcia y Valencia). En toda esa producción resulta fundamental el lúpulo que se cultiva junto al Órbigo, apodado «oro verde» por la patronal cervecera, la misma expresión que se usa para el aceite de oliva.
Con 41,52 millones de hectolitros elaborados, España se consolidó en 2025 como el segundo mayor productor de cerveza en Europa, solo por detrás de Alemania.
Una comarca envejecida que sostiene 400 empleos
Esta comarca leonesa, con una población menguante de 10.000 habitantes y fuertemente castigada por el envejecimiento y el éxodo rural, concentra el 90% de la producción de lúpulo en España. La actividad genera 400 empleos directos y representa la principal fuente de ingresos de 33 localidades leonesas, donde están empadronados más de 15.000 habitantes. Los agricultores trabajan mano a mano con la industria cervecera, que firma contratos plurianuales para garantizar un horizonte estable de precios a cambio de adquirir toda la producción, un blindaje frente a la volatilidad de materias primas energéticas, minerales y alimentarias que penaliza a los países importadores como España.
Una industria nacida de dos guerras mundiales
Los fabricantes agrupados en Cerveceros de España están detrás del nacimiento de la Sociedad Anónima Española de Fomento del Lúpulo (SAEFL) en 1945. «Hubo un corte de suministro en las exportaciones de lúpulo en la Primera Guerra Mundial y se empezó a plantear la necesidad de empezar a producirlo en España. Luego ya se convirtió en obligación cuando los dos mayores mercados en el mundo, Alemania y Estados Unidos, quedaron cerrados por los efectos de la Segunda Guerra Mundial», señala José Antonio Magadán, productor de lúpulo y director general de Hopsteiner en España. Esta firma alemana, filial del gigante estadounidense Steiner, compró en 2015 el 80% del capital de SAEFL a las cerveceras (el 20% restante sigue en manos de agricultores locales), en una operación aprobada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.
Nuevas variedades contra la sequía y la caída del consumo
Hopsteiner inició hace cuatro ejercicios la plantación de nuevas variedades para adaptarse a dos circunstancias que condicionan el futuro de la actividad en todo el mundo. «El mayor desafío es el cambio climático, en especial la sequía. En Europa hay problemas gravísimos con la falta de agua. En Alemania, por ejemplo, están intentando hacer un trasvase de agua del Danubio hacia las zonas productoras de lúpulo», apunta Magadán, que fija como prioridad del sector una profunda transformación de la industria ante la continua caída del consumo. «El foco de la compañía está centrado en conseguir hacer rentable la actividad no solo con variedades interesantes para nuestro principal cliente, la industria cervecera nacional, sino para abrirnos a vender a otros mercados. Ya llevamos tres años exportando», recalca.
Existen más de 100 variedades de lúpulo cultivadas en todo el mundo. La más plantada en los campos de León es la Nugget, procedente de Estados Unidos y cultivada desde 1994, aunque, igual que ocurre con nuevas variedades de lúpulo que ganan terreno en otros países productores, poco a poco se combina con otras de rendimiento más elevado, como Helios o Eureka, o que aportan aromas distintos, como la Lemondrop, de sabor cítrico. Las primeras cosechas con estas nuevas variedades reflejan un rendimiento por hectárea un 10% mayor, al pasar de 2.000 a 2.200 kilos secos.
El lupuloturismo, la próxima apuesta
En paralelo al desarrollo de la industria, la patronal cervecera quiere potenciar lo que ha bautizado como «lupuloturismo», similar al enoturismo ligado al vino. «No se trata de una nueva forma de viajar ni consiste simplemente en beber cerveza, sino que pone nombre a un conjunto de experiencias que ya existen. Alrededor del 30% de la cerveza consumida en España corresponde a turistas y el gasto que genera anualmente se eleva a 5.200 millones de euros», asegura De Aguirre.
Preguntas frecuentes
1. ¿Por qué la comarca del Órbigo produce el 90% del lúpulo de España?
Porque desde 1945 concentra la actividad de la Sociedad Anónima Española de Fomento del Lúpulo (SAEFL), creada por la propia industria cervecera para asegurar suministro propio tras los cortes de exportación de las dos guerras mundiales.
2. ¿Qué variedad de lúpulo se cultiva más en León?
La Nugget, procedente de Estados Unidos y cultivada desde 1994, aunque cada vez se combina más con variedades como Helios, Eureka o Lemondrop.
3. ¿Cuántos empleos genera el cultivo de lúpulo en el Órbigo?
400 empleos directos, que sostienen a 33 localidades leonesas con más de 15.000 habitantes empadronados.
4. ¿Qué es el lupuloturismo?
Una iniciativa de Cerveceros de España, similar al enoturismo, que agrupa experiencias ya existentes en torno a las plantaciones de lúpulo para atraer visitantes a la comarca.
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