El vino de Madeira que encendió la Revolución Americana y sigue llenando copas 250 años después

Argentina
Bolivia
Chile
Colombia
Costa Rica
Cuba
Ecuador
El Salvador
España
Guinea Ecuatorial
Guatemala
Honduras
México
Nicaragua
Panamá
Paraguay
Perú
República Dominicana
Uruguay
Venezuela

En 1768, el contrabando de vino de Madeira por parte de John Hancock desencadenó uno de los primeros actos de rebelión colonial contra la Corona británica. Doscientos cincuenta años después, ese mismo vino fortalecido de la isla portuguesa sigue llenando copas en festivales de Nueva Inglaterra y en las mesas de quienes buscan un sabor que la historia ha puesto a prueba una y otra vez.

Botella y copa de vino de Madeira, el vino fortalecido portugués que protagonizó la historia colonial americana

El 9 de mayo de 1768, el barco Liberty, propiedad de John Hancock, atracó en el puerto de Boston cargado de vino de Madeira. Un mes después, el inspector de aduanas Tidesman Kirk declaró que la tripulación había descargado cerca de cien pipas del vino sin pagar los impuestos correspondientes a la Corona. La reacción colonial fue inmediata. Cuando los oficiales británicos Benjamin Hallowell y John Harrison incautaron el barco y lo remolcaron bajo la protección del cañón del HMS Romney, la multitud respondió con piedras, asaltó las casas de los oficiales y quemó la embarcación personal de uno de ellos en Boston Common. El historiador Jonathan Lane, director ejecutivo de Revolution 250, resume así lo sucedido: una cadena interminable de escaladas que comenzó con el Liberty Affair y terminó en guerra abierta, todo por un impuesto sobre el vino.

El vino de Madeira no era en aquella época una rareza para aristócratas. En 1759, George Washington encargó desde Virginia una pipa del mejor vino añejo de Madeira. Thomas Jefferson anotó en sus libros de memoranda de abril de 1775 que en tres meses había consumido dos docenas de botellas en Elk Hill. John Hancock, cuya figura pública mezclaba el cosmopolitismo del comerciante próspero con la simpatía del defensor del pueblo llano, lo servía en celebraciones masivas. Cuando se derogó el Stamp Act en 1766, los bostonians brindaron en el Common con Madeira. Según la historiadora Brooke Barbier, autora de una historia de las bebidas en la Revolución Americana, los Padres Fundadores lo bebían mañana, tarde y noche, en parte porque el agua potable escaseaba y en parte porque hacerlo marcaba un estilo de vida culto y cosmopolita.

Lo que hacía al Madeira particularmente resistente era su proceso de producción. Los largos viajes transatlánticos en los que las barricas se calentaban en las bodegas de los barcos mejoraban el vino en lugar de deteriorarlo. Con el tiempo, esta propiedad se sistematizó en la técnica llamada estufagem, el calentamiento controlado del vino antes del envío, que permite obtener el mismo resultado sin necesidad de cruzar el Atlántico. El vino oscila entre el muy seco y el muy dulce y mejora en lugar de degradarse con el paso del tiempo, lo que le valió la fama de no estropearse jamás. En 1797, cuando el USS Constitution fue botado en Boston, el capitán James Sever lo cristalizó rompiendo una botella de Madeira contra el casco del navío. Ese mismo espíritu de permanencia es el que ahora exploran enólogos contemporáneos a través de vasijas inertes de vidrio y arenisca, buscando por vías distintas la misma fidelidad al producto sin interferencias externas. El paralelismo entre la búsqueda de pureza histórica y la actual no es casual.

La ciudad de Nueva Bedford, en Massachusetts, es hoy uno de los bastiones del Madeira en los Estados Unidos gracias a su comunidad portuguesa de origen madeireño. La 110ª edición de la Festa do Santíssimo Sacramento, que se celebra del 30 de julio al 2 de agosto en Madeira Field, servirá este año 32 barricas del vino en exclusiva gracias a un acuerdo con el Instituto do Vinho, Bordado e Artesanato da Madeira. Fred Saraiva, presidente de Saraiva Enterprises, importador y distribuidor de vinos portugueses con sede en Nueva Bedford, señala que en esa ciudad el Madeira supera en ventas al Oporto, y que los precios van desde los 12 hasta más de 30 dólares la botella, con etiquetas de colección que alcanzan cifras muy superiores. En julio de 2026, el buque escuela portugués NRP Sagres atracó en Nueva Bedford llevando a bordo Madeira para las celebraciones de la tripulación. Esta vocación por vinos con identidad histórica propia conecta con el interés renovado por propiedades con raíces profundas como el Château Vignelaure en la Provenza, donde la memoria del lugar es parte del producto.

Preguntas frecuentes

1. ¿Qué es el vino de Madeira?

Es un vino fortalecido producido en la isla portuguesa de Madeira, con denominación de origen protegida. Puede ser muy seco o muy dulce, mejora con el calor y el tiempo, y se elabora mediante el proceso de estufagem, un calentamiento controlado que reproduce los efectos de los antiguos viajes transatlánticos en los que las barricas se calentaban en las bodegas de los barcos.

2. ¿Por qué el vino de Madeira fue tan importante en la Revolución Americana?

Era la bebida preferida de los Padres Fundadores y de amplias capas de la sociedad colonial. Su popularidad lo convirtió en objeto de impuestos y contrabando. El Liberty Affair de 1768, desencadenado por el intento de la Corona de cobrar impuestos sobre un cargamento de Madeira de John Hancock, fue uno de los primeros choques violentos entre colonos y autoridades británicas.

3. ¿Qué fue el Liberty Affair?

Fue el motín que estalló en Boston en junio de 1768 cuando las autoridades aduaneras británicas incautaron el barco Liberty de John Hancock por presunto contrabando de vino de Madeira. La multitud atacó a los oficiales y quemó una de sus embarcaciones. El evento ocurrió 21 meses antes del Motín del Té y es considerado uno de los detonantes de la Revolución Americana.

4. ¿Dónde se puede encontrar vino de Madeira hoy?

Se produce exclusivamente en la isla portuguesa de Madeira y se exporta a todo el mundo. En los Estados Unidos tiene especial presencia en comunidades de tradición portuguesa como Nueva Bedford, Massachusetts, donde supera en ventas al Oporto y se consume masivamente en la Festa do Santíssimo Sacramento, el festival madeireño más grande fuera de Portugal.

Recomendamos

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *