Con la llegada del invierno en el hemisferio sur, guisos, carnes de larga cocción, pastas gratinadas y pescados al horno vuelven a ocupar la mesa. Saber qué vino elegir para cada preparación es el primer paso para convertir una comida de temporada en una experiencia gastronómica completa. Una guía de maridaje de Casillero del Diablo recorre las cinco cepas más versátiles de la cocina de invierno chilena.

La propuesta distingue tres niveles de intensidad en la cocina invernal y asigna una cepa a cada uno: tintos de cuerpo para los platos más rotundos, tintos de perfil más ligero para preparaciones de intensidad media, y blancos para el pescado y el marisco. No es una fórmula rígida sino una guía de partida. Según recoge El Mostrador, el enfoque busca que cada comensal entienda las características de cada cepa para encontrar combinaciones que potencien tanto el vino como el plato.
Los vinos tintos para los platos de mayor intensidad
La plateada, el osobuco, el cordero al horno, las costillas braseadas y los estofados comparten un denominador común de cocción larga, sabores concentrados y contenido graso elevado. Para estos platos la guía propone el Cabernet Sauvignon, cuya estructura tánica y cuerpo permiten equilibrar la grasa de la carne sin que el vino quede opacado. Los taninos del Cabernet actúan como contrapunto de los sabores intensos de la cocción.
Para preparaciones de intensidad media como lasañas, canelones, pastas rellenas, pastel de papas o platos con salsas especiadas, la sugerencia es el Carmenere. Sus notas de frutas maduras, especias y taninos más suaves lo convierten en una opción más versátil que el Cabernet para recetas donde los sabores son complejos pero no dominantes. El Carmenere es además una cepa emblemática de Chile, donde ha encontrado su expresión más reconocible a nivel internacional. Al igual que ocurre con la cerveza artesanal y el maridaje, la clave está en buscar equilibrio entre la bebida y el plato, no en que uno supere al otro.
Alternativas para platos de perfil más ligero
No toda la cocina invernal exige tintos de cuerpo. Risottos de champiñones, pollo, pato, quiches y verduras asadas funcionan mejor con cepas de perfil más fresco y frutal. Para estas preparaciones la guía propone el Pinot Noir, que aporta elegancia y frescura sin competir con los sabores del plato. Su versatilidad lo convierte en uno de los tintos más utilizados en maridajes con proteínas blancas y preparaciones a base de hongos.
En el segmento de los blancos, el Chardonnay aparece como la opción para pescados al horno, salmón con salsas cremosas, mariscos gratinados y preparaciones como la jaiba al pil pil, plato tradicional de la costa chilena. La cremosidad del Chardonnay, especialmente en versiones con paso por barrica, acompaña bien las salsas ricas en mantequilla y crema. El Sauvignon Blanc, en cambio, se reserva para preparaciones más delicadas y frías como ceviches, ostras, tiraditos y pescados de sabor más sutil. Entender estas diferencias también implica tomar conciencia del consumo responsable de alcohol como parte de una relación más consciente con la bebida.
El maridaje como herramienta cotidiana
La propuesta de Casillero del Diablo no se dirige a un perfil de sommelier sino al consumidor habitual que quiere mejorar su experiencia con la comida sin necesidad de conocimientos técnicos. «Durante el invierno solemos volver a platos más cálidos que reúnen a la familia en torno a la mesa. La invitación es a ver el vino como una forma sencilla de realzar esas preparaciones y convertir cada comida en una experiencia más completa. Cada cepa tiene características distintas y puede acompañar muy bien la diversidad de sabores que ofrece la cocina chilena durante esta temporada», señala la propuesta de la viña.
En una estación donde predominan las comidas para compartir, conocer las características básicas de cada cepa permite orientarse sin necesidad de seguir reglas estrictas. La lógica es similar a la que opera en el mundo de la cerveza, donde cuanto más se conoce el perfil de lo que se bebe, más fácil resulta encontrar la combinación adecuada para cada plato.
Preguntas frecuentes
¿Qué vino marida mejor con la plateada o las carnes de larga cocción en invierno?
Para carnes de larga cocción con sabores intensos y contenido graso elevado, como la plateada, el osobuco o el cordero al horno, la opción más recomendada es un Cabernet Sauvignon. Su estructura tánica y cuerpo equilibran la grasa de la carne y resisten los sabores concentrados de la cocción lenta.
¿Qué vino acompaña mejor las pastas y lasañas en invierno?
Para pastas rellenas, lasañas, canelones y preparaciones con salsas especiadas, el Carmenere es la cepa más versátil. Sus notas de frutas maduras y especias con taninos suaves se equilibran bien con la complejidad de estos platos sin sobreponerse a sus sabores.
¿Qué vino blanco elegir para el pescado en invierno?
Para pescados al horno, salmón con salsas cremosas y mariscos gratinados, el Chardonnay es la opción preferida. Para preparaciones más delicadas o frías como ceviches y ostras, el Sauvignon Blanc aporta frescura y acidez que complementan mejor los sabores del mar.
¿Cuál es el vino más versátil para la cocina invernal de intensidad media?
El Pinot Noir es la cepa más versátil para preparaciones de intensidad media como risottos de champiñones, pollo, pato o quiches. Su perfil frutal y fresco lo hace compatible con una amplia variedad de ingredientes sin dominar el plato.
Recomendamos
- En Corea del Sur los hombres beben menos pero las mujeres de 30 en adelante beben más
- La cerveza pierde terreno en Lituania frente a kombucha y bebidas energéticas
- Castilla y León, menos bebedores pero con consumo más intensivo




