Vasijas de vidrio, arenisca y fibra de vidrio: la nueva frontera de la vinificación sin roble

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El vidrio, la piedra arenisca y la fibra de vidrio epoxídica están ganando espacio en las bodegas de referencia mundial como alternativa al roble, con el objetivo de producir vinos sin interferencias externas que expresen con mayor fidelidad el terruño y la uva.

Vasija de vidrio Wineglobe utilizada para vinificación y crianza de vino sin influencia del roble

En septiembre de 2024, el periodista Joel Hart visitó la bodega de Joško Gravner cerca de Gorizia, en el Collio italiano, y se encontró con algo inesperado entre las filas de qvevri de arcilla y ánforas: el EnoKube, un depósito cúbico de vidrio de 10.000 litros diseñado por la familia Paetzold en Burdeos. El recipiente completó el ciclo de vinificación de Gravner meses después de esa visita, sumándose a la fermentación en qvevri y a la crianza en grandes barricas de hasta 7.000 litros. Para Mateja Gravner, directora de la finca, el vidrio es un material inerte y puro que contribuye a la maduración correcta del vino sin aportar metales ni aromas extraños.

Los Wineglobes, depósitos esféricos de 220 litros fabricados en Burdeos desde 2015, surgieron a petición del productor de Borgoña Arnaud Ente, que en 2014 buscaba un recipiente que no transfiriera metales al vino, a diferencia del cemento o la terracota. La familia Paetzold descubrió que la ausencia de roble no conducía a la reducción esperada, sino que el vino se mantenía abierto y vivo durante la crianza. La clave estaba en el tipo de vidrio: el transparente, libre de metales añadidos, generaba pureza, vivacidad y energía; el tintado, que requería metales en su composición, producía vinos más austeros y propensos a la reducción. Ente adoptó los Wineglobes para toda su vinificación y crianza en 2023. En cuanto a las variedades como el Cabernet Sauvignon y su expresión según el recipiente de crianza, el debate entre roble y materiales inertes afecta directamente al perfil aromático final.

En el Etna siciliano, Frank Cornelissen utiliza tanques de fibra de vidrio epoxídica de entre 5.000 y 10.000 litros, redondos para que las lías floten libremente. Su argumento contra el acero inoxidable es directo: el metal asfixia el vino y altera su química natural. Por su parte, Charles Lachaux en Borgoña optó por tanques de arenisca cerámica y amplió la crianza a 36 meses. A diferencia del vidrio, la arenisca no es completamente hermética, tiene una cierta porosidad que permite un intercambio mínimo de oxígeno sin la influencia del roble, algo que Lachaux compara con la cocción a baja temperatura. Los resultados, según describe, son vinos más acabados y definidos pero al mismo tiempo en estado puro, más transparentes a la añada, la apelación y el terruño. Una vocación por los tintos de guarda con carácter propio que recuerda a debates similares sobre la elaboración de tintos de guarda en la Provenza.

Preguntas frecuentes

1. ¿Qué son las vasijas inertes en vinificación?

Son recipientes de materiales que no transfieren compuestos al vino durante la fermentación o la crianza, como el vidrio, la fibra de vidrio epoxídica o la arenisca cerámica. Su objetivo es preservar la expresión pura del terruño y la uva sin intervención de aromas externos.

2. ¿Cuál es la diferencia entre las vasijas de vidrio y las de roble?

El roble aporta taninos, aromas de vainilla y madera, y permite una microoxigenación gradual del vino. El vidrio es completamente inerte y hermético, no transfiere ningún compuesto y elimina la evaporación, lo que reduce la necesidad de sulfitos a un tercio respecto al barril de madera.

3. ¿Quiénes son los productores que usan vasijas inertes?

Entre los más destacados figuran Joško Gravner en el Collio italiano, con un EnoKube de 10.000 litros de vidrio; Arnaud Ente en Borgoña, con Wineglobes de 220 litros; Frank Cornelissen en el Etna con tanques de fibra de vidrio epoxídica; y Charles Lachaux en Borgoña con depósitos de arenisca cerámica.

4. ¿Los vinos elaborados en vasijas inertes son mejores?

No necesariamente mejores, sino diferentes. Los productores que los usan buscan una expresión más fiel al terruño y a la variedad, sin la influencia del roble. La elección depende del estilo de vino que se quiera elaborar y de las características de cada viñedo.

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