La necesidad de cambios en las variedades de lúpulo que reclama el sector en León —que produce un 98% del total nacional— no contará con una ayuda específica de la Unión Europea a los cultivadores, después de las consultas realizadas por la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Lúpulos de León.
Si bien el cambio varietal responde a la necesidad de adaptarse al mercado, los productores tratan de reunir todos los apoyos para acometer la modernización del sector, más después de la entrada de la multinacional estadounidense Hopsteiner en el mercado español.
De esta manera, el cambio varietal deberá realizarse de forma progresiva si no se articulan otros mecanismo de ayuda a los productores, ya que las plantas nuevas tardan tres años en alcanzar su máxima producción desde que se introducen en las fincas. Del mismo modo, se antoja complicado que el lúpulo consiga una ayuda asociada de la Política Agraria Común (PAC), al tratarse un cultivo localizado en una sola comunidad autónoma. La propuesta no encontraría el apoyo de otros gobierno regionales, por lo que ni tan siquiera llegaría a Bruselas.
Al margen de las ayudas que pudieran llegar de la Unión Europea, Lúpulos de León y la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León estudian la forma de coordinar las concentraciones parcelarias previstas en las zonas lupuleras —Órbigo y Tuerto— con el cambio de variedades. El redimensionamiento de las explotaciones permitiría a los cultivadores mantener rendimientos en la medida en la que cambian las plantas.
Cabe recordar que el último cambio varietal que introdujo el Columbus y el Nugget como principales variedades— no se realizó de forma paulatina, sino que, al coincidir con la concentración parcelaria, se acometió de una vez.
La experimentación con nuevas variedades ha dado un buen resultado en su primer año, con respecto a la adaptación de las plantas se refiere y a su desarrollo en las fincas. Tras su entrada en el mercado español, Hopsteiner se marcó un plazo de tres años para los ensayos y la toma de una decisión definitiva.
Administración autonómica y lupuleros trabajan además en la reivindicación del sector de que la plantación de choperas no afecten al cultivo, si bien en este empeño deben implicarse la Consejería de Fomento y Medio Ambiente y la empresa dependiente de este departamento Sociedad Pública de infraestructuras y Medio Ambiente (Somacyl). Entre las medidas que se plantean, cabe la posibilidad de que las concentraciones parcelarias reserven zonas específicas para las choperas, de manera que no interfieran en el desarrollo del lúpulo, si bien no existen todavía una decisión.



