Blanco París: la moda del vino con hielo que gana terreno

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El blanco París, vino blanco servido con hielo, gana terreno entre los aficionados españoles pese a las críticas de los puristas. La costumbre, que rebaja el grado alcohólico y permite disfrutar el vino a una temperatura más agradable en verano, encuentra cada vez más defensores dentro del propio sector.

Copa de vino blanco con hielo, tendencia blanco París en España

De la televisión a las terrazas

La actriz Candela Peña dio el pistoletazo de salida hace dos años, cuando reivindicó el blanco París en el programa Late Xou, de Marc Giró. Vino blanco con una piedra de hielo, resumía entonces ante el presentador. Desde entonces, otros muchos aficionados al vino han defendido esta costumbre, que permite rebajar el grado alcohólico, prolongar su consumo y disfrutarlo a una temperatura más agradable, algo que también empuja el interés reciente por el vino sin alcohol como categoría en expansión.

Un fenómeno que también recorre Francia

La costumbre tiene su espejo en la Provenza y la Costa Azul francesas, de Saint-Tropez a Cannes, Antibes o Niza, donde ya se ha oficializado un nombre, rosé piscine o vin piscine, una copa grande de rosado muy frío con hielo. En 2018, el periodista Stéphane Reynaud escribía en Le Figaro Vin que añadir hielo al vino seguía siendo una herejía para algunos puristas, aunque ya se había convertido en un hábito veraniego para un número creciente de franceses.

La propia industria no tardó en apropiarse de la tendencia. Moët & Chandon Ice Impérial, Veuve Clicquot Rich y Vranken Royal Blue Sky son cuvées pensadas específicamente para servirse con hielo, un giro que las grandes casas de champán convirtieron en línea de producto propia.

Entre el rechazo del sector y la defensa del placer

Santi Rivas, conocido como Colectivo Decantado y autor de Deja todo o deja el vino (2022, Muddy Waters) y Vinos gentrificados (2024, Muddy Waters), resume la postura más permisiva: «Que cada uno haga lo que quiera, por supuesto. No se puede estar en contra de un modelo de consumo».

El fin último del vino tiene que ser el placer, sostiene Mariña Fernández Toro, sumiller gallega, asesora enológica y responsable de Muller Viño.

Fernández Toro reconoce que ella misma no suele echar hielo al vino, pero admite que cada vez lo ve más entre la clientela joven. En la misma línea, Nuria Serrano, estratega publicitaria con más de 25 años trabajando con marcas de bebidas, cree que el vino arrastra un problema que otras categorías no tienen: juzga a quien lo consume de una forma distinta. Serrano pone como ejemplo el éxito de los chilled red wines, tintos servidos deliberadamente fríos, que asegura se han convertido este verano en una petición cada vez más habitual, en sintonía con la búsqueda de la copa de vino adecuada para cada ocasión de consumo.

El clarete con Bitter Kas y otras variantes castellanas

Juan Príncipe, cuarta generación de una familia de viticultores de Fuensaldaña, en Valladolid, recuerda que llegó a haber 3.000 envasadoras de gaseosa en toda España, ligadas a la costumbre de mezclar vino y gaseosa en las comidas familiares. Su familia elabora Clarete de Luna, un vino que él define como del pueblo y para el pueblo, al que propone añadir hielo, limón y Bitter Kas siguiendo el Ferroni, creado por el sumiller Adrián Ferrán y servido este verano como bebida de bienvenida en el restaurante Lera.

La escritora Paloma Díaz-Mas rememora en El pan que como (2020, Anagrama) aquellas comidas de infancia con vino y La Casera, una educación sentimental y alimentaria que hoy vuelve en forma de tendencia bajo otro nombre.

Un sacrilegio con historia

La discusión, en realidad, invierte una tradición mucho más antigua. Los griegos, y en particular los atenienses, consideraban propio de bárbaros beber vino sin diluir, incluso tratándose de un buen vino. El verdadero sacrilegio, en la Antigüedad, era justamente el contrario al que hoy denuncian los puristas del blanco París.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el blanco París?

Es vino blanco servido con hielo, una costumbre que rebaja el grado alcohólico y permite disfrutar el vino a una temperatura más agradable, popularizada en España en los últimos dos años.

¿Existe un equivalente francés del blanco París?

Sí, en la Provenza y la Costa Azul se conoce como rosé piscine o vin piscine, rosado muy frío servido con hielo en una copa grande.

¿Qué marcas de champán ofrecen cuvées pensadas para servir con hielo?

Moët & Chandon Ice Impérial, Veuve Clicquot Rich y Vranken Royal Blue Sky son las más conocidas.

¿Qué opina el sector del vino sobre añadir hielo?

Las opiniones están divididas: algunos sumilleres y viticultores lo consideran una herejía, mientras otros, como Mariña Fernández Toro o Santi Rivas, defienden que el placer del consumidor debe primar sobre la ortodoxia.

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