Encuentran una botella de cerveza empotrada en un muro del Museo Lessing de Kamenz desde 1976, y dentro no había cerveza

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En 1976, tres albañiles de la República Democrática Alemana ocultaron una botella de cerveza en el muro de un edificio histórico de Kamenz. Casi cincuenta años después, unos operarios la encontraron durante unas obras de rehabilitación. Dentro no había cerveza, sino una nota manuscrita con un mensaje destinado al futuro.

Botella de cerveza empotrada en el muro del Museo Lessing de Kamenz desde 1976

El hallazgo en el Museo Lessing

Lo que parecía una jornada más de obras se convirtió en un viaje inesperado al pasado. Durante los trabajos de remodelación del Museo Lessing, en la localidad alemana de Kamenz, unos operarios encontraron una botella de cerveza empotrada en un tabique que llevaba sin ver la luz casi medio siglo. La botella fue entregada al museo y abierta oficialmente el 21 de abril, revelando una historia que había permanecido oculta durante casi cincuenta años.

Lejos de contener cerveza, en su interior había una nota manuscrita fechada en 1976. El hallazgo se produjo al demoler ese tabique durante las actuales obras de rehabilitación del edificio, un proyecto valorado en cuatro millones de euros que incluirá nuevos espacios expositivos, mejoras de accesibilidad con la instalación de un ascensor y modernas zonas para visitantes. En la cultura cervecera alemana, este tipo de gestos tienen un peso simbólico particular: la cerveza como hilo conductor entre generaciones.

El mensaje de los tres albañiles

La nota estaba firmada por tres hombres que trabajaban en una brigada de guardia nocturna encargada de realizar obras en la Casa Lessing en 1976. En el texto explicaban, con un toque de humor, que la puerta y la ventana habían sido tapiadas con el sudor de sus frentes por tres laicos dedicados a la albañilería. Una cápsula del tiempo sin pretensiones académicas, escrita con el lenguaje directo de quienes pasan horas levantando muros.

La puerta y la ventana fueron tapiadas con el sudor de nuestras frentes por tres laicos dedicados a la albañilería.

Según explicó Matthias Hanke, responsable del Museo Lessing, este tipo de brigadas eran habituales en la antigua Alemania Oriental debido a la escasez de mano de obra cualificada. Personas con conocimientos de construcción realizaban trabajos adicionales fuera de su jornada laboral para contribuir a proyectos públicos. La botella, que eligieron como soporte del mensaje en lugar de cualquier otro recipiente, convirtió un gesto cotidiano en un testimonio histórico. Algo similar ocurre con ciertas cervezas rescatadas del olvido, como la Pennsylvania Swankey Ale del siglo XIX, donde también la memoria y la cerveza van de la mano.

La botella entra en la colección permanente

Tras su descubrimiento, el museo decidió conservar tanto la botella como la nota manuscrita, que pasarán a integrarse en la colección permanente del centro como testimonio de una historia cotidiana vinculada al edificio. Desde el Museo Lessing destacaron la dedicación de aquellos trabajadores anónimos, cuyo gesto ha permitido recuperar una pequeña parte de la vida ordinaria del inmueble casi cinco décadas después. Un recipiente diseñado para contener cerveza terminó siendo el archivo más duradero de quienes lo colocaron.

Preguntas frecuentes

¿Dónde fue encontrada la botella de cerveza empotrada en el muro?

En el Museo Lessing, ubicado en la localidad alemana de Kamenz. El hallazgo se produjo durante los trabajos actuales de rehabilitación del edificio, valorados en cuatro millones de euros.

¿Qué contenía la botella de 1976?

No contenía cerveza sino una nota manuscrita escrita por tres albañiles que habían participado en unas obras del edificio ese año, en el marco de las brigadas de trabajo nocturno habituales en la antigua Alemania Oriental.

¿Qué decía el mensaje de los albañiles?

Explicaban que la puerta y la ventana habían sido tapiadas con el sudor de sus frentes por tres laicos dedicados a la albañilería, con un tono entre informativo y humorístico que refleja el espíritu de aquellas brigadas voluntarias.

¿Qué pasará con la botella y la nota?

El museo ha decidido incorporar ambos objetos a su colección permanente como testigos de la historia cotidiana del inmueble. El Museo Lessing de Kamenz los conservará como parte del patrimonio local vinculado al edificio.

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