Carne procesada, papas fritas y cerveza: la dieta que acelera el declive cognitivo en personas con riesgo de alzhéimer

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Un estudio de siete años realizado en Australia encontró que un patrón de dieta occidental, con carnes procesadas, snacks, pizza, dulces, cereales refinados y cerveza, se asocia a un declive cognitivo más rápido en adultos mayores portadores de la variante genética APOE ε4, vinculada a un mayor riesgo de alzhéimer.

Dieta occidental con cerveza y ultraprocesados vinculada a declive cognitivo en Australia

Un seguimiento de siete años a 185 adultos mayores

Investigadores de la Universidad de Murdoch y de Alzheimer’s Research Australia siguieron durante siete años a 185 personas mayores en Perth, ninguna con diagnóstico de demencia al inicio del estudio. Cada participante fue evaluado periódicamente en atención, memoria, funciones ejecutivas, lenguaje y memoria de reconocimiento, y se cruzaron esos resultados con sus hábitos alimentarios habituales.

Qué entienden los investigadores por dieta occidental

El equipo clasificó los hábitos alimentarios en dos grandes patrones. El primero, llamado «occidental», agrupa carnes procesadas, snacks salados, pizza, dulces, cereales refinados y cerveza. El segundo, denominado «prudente», incluye frutas, legumbres, verduras, ajo y cereales integrales. Solo el primer patrón mostró una asociación estadística clara con el deterioro cognitivo observado durante el seguimiento.

La variante genética que marca la diferencia

El hallazgo más relevante del estudio no es solo qué se come, sino en quién. La asociación entre la dieta occidental y un declive más rápido de la atención apareció específicamente en los portadores de la variante APOE ε4, el marcador genético más estudiado como factor de riesgo para el alzhéimer de aparición tardía. En quienes no portan esa variante, el mismo patrón alimentario no mostró el mismo efecto sobre las pruebas cognitivas.

Llamativamente, la dieta «prudente» tampoco ofreció una protección estadísticamente significativa en ninguno de los dos grupos, lo que sugiere que el vínculo observado depende tanto del contenido de la dieta como de la predisposición genética individual.

La investigadora principal, Carolina Blagojevic Castro, señaló que la dieta es algo que a menudo se puede modificar con relativa facilidad, aunque la respuesta varía de una persona a otra, y remarcó que se trata de un estudio observacional que requiere más investigación antes de poder convertirse en una recomendación dietética basada en el perfil genético de cada persona.

Un hallazgo que pide cautela, no alarma

El propio equipo insiste en el carácter observacional del trabajo: muestra una asociación, no una relación de causa y efecto comprobada. Tampoco aísla el efecto específico de la cerveza dentro del conjunto de alimentos evaluados, algo que otros trabajos recientes sobre el consumo de alcohol y sus riesgos para la salud sí intentan precisar por tipo de bebida. Lo que sí deja claro el estudio es que, en personas con antecedentes familiares de alzhéimer, los patrones alimentarios de consumo habitual merecen una mirada más atenta que en el resto de la población.

Preguntas frecuentes

¿El estudio dice que la cerveza causa alzhéimer?

No. El estudio es observacional y solo muestra una asociación entre un patrón de dieta occidental, que incluye cerveza entre varios otros alimentos, y un declive cognitivo más rápido en personas con la variante genética APOE ε4. No establece una relación de causa y efecto ni aísla el rol individual de la cerveza.

¿Qué es la variante APOE ε4?

Es una variante genética asociada a un mayor riesgo de desarrollar alzhéimer de aparición tardía. Los investigadores encontraron que el efecto de la dieta occidental sobre el declive cognitivo apareció principalmente en los portadores de esta variante.

¿La dieta saludable protegió a los participantes?

El estudio evaluó también un patrón «prudente» con frutas, legumbres, verduras, ajo y cereales integrales, pero no encontró un efecto protector estadísticamente significativo en ninguno de los dos grupos genéticos analizados.

¿Dónde se hizo el estudio y quién lo dirigió?

Fue realizado en Perth, Australia, por un equipo de la Universidad de Murdoch y de Alzheimer’s Research Australia, con un seguimiento de siete años a 185 adultos mayores sin diagnóstico de demencia al inicio de la investigación.

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