Un estudio con más de 340.000 adultos seguidos durante más de 13 años concluye que el consumo elevado de alcohol aumenta el riesgo de muerte en un 24 %, independientemente de si la bebida elegida es vino, cerveza, sidra o destilados. En niveles bajos, sin embargo, el tipo de bebida sí marca diferencias.

El estudio más amplio hasta la fecha sobre alcohol y mortalidad por tipo de bebida
La investigación, presentada en la sesión científica anual del American College of Cardiology, analizó los datos de 340.924 adultos inscritos en el UK Biobank entre 2006 y 2022. El seguimiento medio superó los 13 años, durante los cuales los investigadores compararon los hábitos de consumo de los participantes con las muertes registradas por todas las causas, por cáncer y por enfermedad cardiovascular. Fue liderada por el Dr. Zhangling Chen, profesor del Second Xiangya Hospital de la Central South University de China. La metodología empleó una unidad estándar de 14 gramos de alcohol puro por consumición, equivalente a una cerveza de 355 ml, una copa de vino de 150 ml o un chupito de 45 ml de destilado. A partir de ahí, los participantes se clasificaron en cuatro grupos: no bebedores u ocasionales (menos de 20 gramos por semana), bebedores de nivel bajo, moderados y de consumo elevado, con umbrales diferenciados para hombres y mujeres.
Lo que muestran los números en consumo elevado
En el nivel de consumo más alto, los resultados son contundentes y uniformes entre bebidas. Comparados con quienes no bebían o bebían solo de forma ocasional, los bebedores de nivel elevado tenían un 24 % más de probabilidad de morir por cualquier causa, un 36 % más de probabilidad de morir por cáncer y un 14 % más de morir por enfermedad cardiovascular. Estos incrementos de riesgo se mantuvieron tras ajustar el análisis por un amplio conjunto de variables: datos demográficos, nivel socioeconómico, estilo de vida, parámetros cardiometabólicos e historial familiar de diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer. La conclusión central del estudio en este tramo de consumo no deja espacio para matices: el tipo de bebida no tiene efecto protector cuando la cantidad es elevada. Vino, cerveza, sidra y destilados elevan el riesgo de muerte por igual a partir de cierto umbral.
El tramo bajo: donde el tipo de bebida sí importa
El cuadro cambia en los niveles bajos de consumo, y es aquí donde el estudio alimenta un debate que viene de lejos. Los bebedores moderados de vino mostraron un 21 % menos de riesgo de morir por enfermedad cardiovascular frente a quienes no bebían o bebían solo ocasionalmente. Por el contrario, incluso el consumo bajo de destilados, cerveza o sidra se asoció a un 9 % más de riesgo de muerte cardiovascular respecto al mismo grupo de referencia. El debate en torno a el vino y la protección cardiovascular lleva décadas en discusión, y este estudio lo reaviva sin cerrarlo. Los propios investigadores reconocen que el estudio es observacional: puede mostrar asociaciones, pero no probar causalidad directa. Que los bebedores de vino presenten menores tasas de mortalidad cardiovascular no significa necesariamente que el vino sea el responsable de esa diferencia.
El problema del confundidor: estilo de vida, dieta y clase social
Los investigadores identificaron un factor crítico que complica la interpretación de la diferencia entre vino y cerveza en consumos bajos: los bebedores de vino presentan perfiles de comportamiento sistemáticamente distintos. El vino se consume más habitualmente durante las comidas y se asocia a dietas de mayor calidad y a otros hábitos saludables. La cerveza, la sidra y los destilados se consumen con más frecuencia fuera de las comidas y se vincularon en el estudio a una peor calidad de dieta general y a otros factores de riesgo. Esta diferencia de perfil es exactamente el tipo de variable que hace que la investigación observacional sea difícil de interpretar. Los autores también señalaron posibles diferencias biológicas: el vino tinto contiene polifenoles y compuestos antioxidantes que han sido estudiados por sus posibles efectos cardiovasculares, aunque si esos compuestos explican la menor mortalidad observada sigue sin estar claro. En el contexto más amplio del mercado, la preferencia por la cerveza frente al vino tiene que ver también con factores culturales y económicos que van más allá de la salud, pero el perfil del bebedor de cada categoría es un dato que la industria cervecera debe tomar en cuenta al diseñar su comunicación.
Los límites del estudio y lo que no resuelve
El UK Biobank es uno de los proyectos de investigación de salud más grandes del mundo, y su tamaño da al estudio una potencia estadística considerable. Sin embargo, los investigadores enumeraron varias limitaciones relevantes. Los datos de consumo de alcohol se recogieron al inicio del estudio y no capturan cambios posteriores en los hábitos de bebida: alguien que dejó de beber cinco años después sigue clasificado por lo que declaró al entrar. Los participantes del UK Biobank tienden además a ser más sanos que la población general, lo que puede limitar la extrapolación de los resultados. Y los patrones de consumo, los tamaños de las raciones y la cultura alimentaria varían significativamente entre países, por lo que los resultados obtenidos en Gran Bretaña pueden no trasladarse directamente a otras realidades. El estudio suma evidencia al debate, pero no lo cierra.
Preguntas frecuentes
¿En qué consiste el estudio y quién lo realizó?
El estudio analizó los datos de 340.924 adultos del UK Biobank seguidos durante más de 13 años. Fue liderado por el Dr. Zhangling Chen, del Second Xiangya Hospital de la Central South University de China, y presentado en la sesión científica anual del American College of Cardiology.
¿Cuánto aumenta el riesgo de muerte con el consumo elevado de alcohol?
Los bebedores de nivel elevado tenían un 24 % más de probabilidad de morir por cualquier causa, un 36 % más de morir por cáncer y un 14 % más de morir por enfermedad cardiovascular, en comparación con no bebedores u ocasionales. Este incremento fue igual independientemente del tipo de bebida.
¿Es el vino más saludable que la cerveza o los destilados en consumo bajo?
El estudio encontró que los bebedores moderados de vino tenían un 21 % menos de riesgo cardiovascular, mientras que el consumo bajo de cerveza, sidra o destilados se asoció a un 9 % más de riesgo. Sin embargo, el estudio es observacional y los autores advierten que los bebedores de vino suelen tener dietas de mayor calidad y otros hábitos más saludables que pueden explicar parte de esa diferencia.
¿Qué cantidad de alcohol se considera consumo elevado según este estudio?
Se considera consumo elevado más de 40 gramos de alcohol puro al día para hombres y más de 20 gramos al día para mujeres. Eso equivale a más de 2,5 cervezas estándar diarias para hombres y más de 1,5 para mujeres, usando la unidad de 14 gramos por consumición empleada en la investigación.
Recomendamos
- ¿El vino protege el corazón? Lo que dice la evidencia actual
- La cerveza supera al vino en Francia por primera vez en la historia
- Estudio global: el 73 % de adultos elige cerveza como bebida preferida




