Marselan, la cepa francesa que desafía el cambio climático y abre una nueva era para el vino chileno

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En el Valle de Colchagua, Viña Ravanal ha incorporado Marselan como parte de su estrategia de adaptación al cambio climático. La variedad francesa, creada en 1961 mediante el cruce entre Cabernet Sauvignon y Garnacha, combina resiliencia agronómica con calidad enológica y podría convertirse en una de las cepas relevantes del vino chileno en las próximas décadas.

Viñedo de Marselan en el Valle de Colchagua Chile resistente al cambio climático

Una cepa nacida en Francia para climas exigentes

Marselan fue desarrollada en 1961 por el Institut National de Recherche Agronomique (INRA) de Francia mediante el cruce entre Cabernet Sauvignon y Garnacha. Durante años permaneció como una variedad poco conocida fuera del sur de Francia, pero su comportamiento frente al estrés hídrico y las altas temperaturas ha despertado un interés creciente en países productores de todo el mundo, incluido Chile.

La variedad presenta racimos de tamaño medio, bayas pequeñas con piel gruesa, buena fertilidad y menor susceptibilidad a enfermedades. Esas características permiten reducir las intervenciones fitosanitarias y avanzar hacia una agricultura más sustentable, dos prioridades que la industria vitivinícola chilena lleva años intentando consolidar frente a la presión del impacto climático en los viñedos franceses, donde el calor y los fenómenos extremos también están transformando la producción.

La apuesta de Viña Ravanal en Colchagua

Héctor Saldivia, enólogo de Viña Ravanal, explica que la incorporación de Marselan no responde únicamente al objetivo de ampliar el portafolio, sino que forma parte de una visión a largo plazo sobre la producción vinícola en Chile. «Marselan representa una respuesta concreta a los desafíos actuales. Combina calidad enológica con resiliencia agronómica, permitiendo proyectar la viticultura hacia escenarios más exigentes sin sacrificar identidad ni calidad», sostiene el enólogo.

Las primeras evaluaciones de la viña muestran diferencias relevantes respecto de variedades tradicionales. En temporadas de altas temperaturas, Marselan mantiene una maduración más homogénea, conserva mejor la acidez y utiliza de manera más eficiente el agua disponible. «Mientras algunas variedades pueden presentar marchitez temprana, pérdida de acidez o desbalances en la fruta, Marselan mantiene un equilibrio vegetativo-productivo más estable», precisa Saldivia.

El cambio climático ya modifica los viñedos chilenos

El contexto que rodea esta apuesta no es menor. La disminución de las precipitaciones, las prolongadas sequías, las olas de calor y la mayor ocurrencia de eventos climáticos extremos están modificando la forma en que se cultivan las vides en todo el mundo. Chile no es la excepción. Las cepas tradicionales que durante décadas definieron la identidad del vino chileno, Cabernet Sauvignon, Carménère y Merlot, se enfrentan ahora a condiciones de cultivo para las que no fueron seleccionadas.

Alejandra Vinagre, encargada de Sustentabilidad de Viña Ravanal, sitúa la incorporación de Marselan dentro de esa estrategia de adaptación. «Hoy la vitivinicultura requiere evaluar variedades que mantengan altos estándares de calidad, pero que al mismo tiempo presenten una mejor respuesta a condiciones de mayor temperatura, menor disponibilidad de agua y eventos climáticos cada vez más frecuentes», afirma. La presión climática también redefine el alcance comercial del sector: el vino chileno en el mercado global necesita mantener su competitividad en precio y calidad en un contexto de costes de producción crecientes.

Menor huella ambiental como objetivo estratégico

Si Marselan confirma su mejor adaptación climática en los viñedos chilenos, su adopción podría reducir de forma significativa la huella ambiental de la producción. Eso se traduciría en un menor consumo de agua, menos aplicaciones de insumos agrícolas, una reducción del gasto energético asociado al manejo del viñedo y una producción más estable frente a fenómenos extremos.

Viña Ravanal ya ha reforzado prácticas como el uso eficiente del recurso hídrico, el manejo responsable del suelo, la conservación de la biodiversidad y la gestión integral de residuos, todas alineadas con el Código de Sustentabilidad de Vinos de Chile. Marselan encaja en esa hoja de ruta como un elemento técnico que puede reducir la presión sobre el conjunto del sistema productivo. Para Saldivia, el mensaje es directo. «Marselan no es una moda pasajera; es una respuesta técnica y concreta a los desafíos actuales. El futuro del vino estará en la capacidad de innovar sin perder identidad, y esta cepa representa justamente esa visión», concluye el enólogo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el Marselan?

Es una variedad de uva creada en 1961 por el Institut National de Recherche Agronomique de Francia mediante el cruce entre Cabernet Sauvignon y Garnacha. Presenta racimos medianos, bayas pequeñas con piel gruesa y alta resistencia al estrés hídrico y a las enfermedades de la vid.

¿Por qué el Marselan es relevante para el cambio climático?

Porque mantiene una maduración homogénea en temporadas de altas temperaturas, conserva mejor la acidez y utiliza el agua de forma más eficiente que muchas variedades tradicionales. Su menor susceptibilidad a enfermedades también reduce la necesidad de tratamientos fitosanitarios.

¿Qué viña chilena está trabajando con Marselan?

Viña Ravanal, ubicada en el Valle de Colchagua, ha incorporado Marselan dentro de su estrategia de adaptación al cambio climático. La iniciativa es liderada por el enólogo Héctor Saldivia y la encargada de sustentabilidad Alejandra Vinagre.

¿Reemplazará el Marselan al Cabernet Sauvignon o al Carménère en Chile?

No es el objetivo. Los especialistas de Viña Ravanal subrayan que Marselan complementa una estrategia de diversificación, no reemplaza a las cepas tradicionales. Su valor está en aportar resiliencia climática al portafolio sin sacrificar la identidad vinícola chilena.

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