Texas envía semillas de uva a la Estación Espacial para crear el primer vino del espacio

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Investigadores de Texas A&M AgriLife enviarán cientos de semillas de tres variedades de uva de vino a la Estación Espacial Internacional, donde permanecerán durante seis meses expuestas a radiación cósmica. El objetivo final: elaborar el primer vino del mundo hecho con plantas cultivadas tras pasar por el espacio.

Semillas de uva texana viajan a la Estación Espacial Internacional en el proyecto TAMU-SPIRIT-1 de Texas A&M AgriLife
Texas A&M AgriLife envía semillas de uva a la ISS en el proyecto TAMU-SPIRIT-1. Foto: Shutterstock / Clarín.

El proyecto TAMU-SPIRIT-1: un campus satélite para la viticultura

La misión lleva el nombre de TAMU-SPIRIT-1 y fue desarrollada por Texas A&M en colaboración con Aegis Aerospace. El proyecto nació de una iniciativa de dos estudiantes avanzados de ingeniería aeroespacial, Coby Arnold y Arvind Subramanyam, que se acercaron a Justin Scheiner, profesor asociado del Departamento de Ciencias Hortícolas de Texas A&M y especialista en viticultura. Juntos diseñaron un contenedor para llevar semillas de uva a la órbita y exponerlas a condiciones que podrían provocar mutaciones genéticas observables.

Las semillas permanecerán aproximadamente seis meses en la ISS antes de regresar a la Tierra. Una vez de vuelta, serán plantadas junto a semillas de control idénticas en el viñedo de investigación de Thomas Ranch, perteneciente a Texas A&M AgriLife Research. El equipo comparará el crecimiento, el rendimiento de las plantas, el desempeño de las uvas y los cambios genéticos entre ambos grupos para determinar si la exposición a la radiación cósmica alteró la expresión genética de las semillas de algún modo observable y útil.

Lomanto: la uva de T.V. Munson, el hombre que salvó los viñedos europeos

Una de las tres variedades elegidas para viajar al espacio es la Lomanto, una uva texana desarrollada a comienzos del siglo XX por el horticultor y viticultor T.V. Munson. Su inclusión tiene un peso histórico considerable: Munson es reconocido en la historia de la viticultura mundial por haber empleado vides estadounidenses resistentes para ayudar a Europa a superar la crisis de la filoxera a finales del siglo XIX, la misma plaga que acabó con los viñedos de comarcas como Cogolludo, en Guadalajara, donde hoy se trabaja en la recuperación de variedades manchegas como la Tinto Fragoso.

Las variedades elegidas para la misión ya poseen rasgos valiosos para los viñedos de Texas: resistencia a enfermedades y buena adaptación a los suelos y condiciones hídricas locales. La pregunta científica que TAMU-SPIRIT-1 intenta responder es si el ambiente espacial puede potenciar o modificar esos rasgos de manera que genere plantas más resilientes. Para el análisis genético, Scheiner trabaja con Andrej Svyantek, especialista en mejoramiento de cultivos hortícolas, y con Amit Dhingra, director del Departamento de Ciencias Hortícolas y experto en genómica integrada y biotecnología translacional.

Cuatro o cinco años hasta el primer vino del espacio

Los resultados no serán inmediatos. El equipo estima que las vides podrían producir fruta en cuatro o cinco años a partir de la plantación. Si el experimento avanza como esperan, Texas A&M podría elaborar lo que sus investigadores consideran el primer vino del mundo producido con uvas cultivadas a partir de semillas que viajaron al espacio exterior.

El experimento apunta a algo mayor: entender cómo las plantas pueden adaptarse a condiciones extremas para mejorar cultivos en la Tierra y pensar en horticultura para misiones espaciales de larga duración.

La lógica detrás del experimento trasciende el atractivo mediático. Entender cómo se comporta la genética vegetal bajo radiación cósmica tiene aplicaciones directas en la mejora de cultivos terrestres en un contexto de cambio climático, y también en la planificación de misiones espaciales de larga duración que requieran producir alimento, oxígeno y bienestar psicológico para las tripulaciones. El vino, en ese sentido, no es solo una rareza: es el pretexto científico para una investigación con implicaciones mucho más amplias. La exploración de las condiciones extremas como factor de mejora varietal coincide, en tierra firme, con el espíritu del 1er Salón de Variedades Rescatadas que Pequeñas DO’s celebrará en Madrid en octubre, donde la adversidad histórica es también el motor de la recuperación vitícola.

Preguntas frecuentes

1. ¿En qué consiste el proyecto TAMU-SPIRIT-1?

Es una misión de Texas A&M AgriLife y Aegis Aerospace que envía cientos de semillas de tres variedades de uva de vino a la Estación Espacial Internacional. Las semillas estarán en órbita durante seis meses, expuestas a radiación cósmica, y después serán plantadas junto a semillas de control para comparar su desarrollo genético y agronómico.

2. ¿Qué es la uva Lomanto y por qué es especial?

Lomanto es una variedad de uva texana desarrollada a comienzos del siglo XX por T.V. Munson, un viticultor reconocido por usar vides estadounidenses resistentes para ayudar a Europa a superar la crisis de la filoxera en el siglo XIX. Es una de las tres variedades elegidas para la misión por su resistencia a enfermedades y adaptación al clima de Texas.

3. ¿Cuándo podría estar listo el primer vino del espacio?

El equipo de Texas A&M estima que las vides plantadas con las semillas que regresen del espacio podrían producir fruta en cuatro o cinco años. Si el experimento prospera, la bodega resultante sería la primera en elaborar vino con uvas cultivadas a partir de semillas expuestas a la radiación cósmica.

4. ¿Por qué enviar uvas al espacio tiene utilidad científica más allá del vino?

La exposición a la radiación cósmica puede inducir mutaciones genéticas que hagan a las plantas más resilientes. Ese conocimiento es útil para mejorar cultivos en la Tierra bajo condiciones de estrés climático y para desarrollar horticultura en misiones espaciales de larga duración donde la tripulación necesite producir su propio alimento.

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