La Universidad de Málaga analiza 160 botellas de vino de la Axarquía sumergidas cinco meses en el mar

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Un equipo de la Universidad de Málaga recuperó este julio 160 botellas de vino blanco, tinto y dulce de bodegas de la Axarquía que llevaban cinco meses sumergidas a diez metros de profundidad en el mar. En octubre, una cata a ciegas determinará si el fondo del mar cambia el vino o solo cambia la historia que se cuenta sobre él.

Vinos Sumergidos Axarquía — botellas recuperadas por la UMA tras cinco meses en el mar

¿Cambia realmente un vino cuando permanece meses bajo el agua, o buena parte de su atractivo proviene de la apariencia singular que adquiere la botella? Esa es la pregunta que el grupo de investigación SEJ-121 Mediterráneo Económico de la Universidad de Málaga (UMA) intenta responder con el proyecto Vinos Sumergidos, la iniciativa más ambiciosa realizada hasta ahora sobre envejecimiento submarino con vinos de las denominaciones de origen malagueñas.

El proyecto Vinos Sumergidos de la UMA

Las 160 botellas fueron colocadas en una jaula experimental dentro de la zona portuaria de Málaga en febrero de 2026, con autorización del Puerto de Málaga, y permanecieron en las aguas del Real Club Mediterráneo hasta julio. Durante ese período se registraron de forma sistemática la temperatura, la presión, la profundidad y el movimiento del agua. La infraestructura fue aportada por Attis, una bodega con experiencia previa en conservación submarina que también contribuyó al diseño técnico del dispositivo.

El investigador principal es Gorka Zamarreño-Aramendia. La presentación del proyecto contó con la presencia del vicerrector de la UMA, Teodomiro López; el presidente de la Mancomunidad de la Axarquía, Jorge Martín; el secretario del consejo regulador de las denominaciones de origen Málaga, Sierras de Málaga y pasas de Málaga, Javier Aranda; y el presidente del Real Club Mediterráneo, Antonio Manuel Díaz. También colaboran la marca Sabor a Málaga de la Diputación de Málaga y la propia Mancomunidad.

Las bodegas y los vinos del experimento

La lista de participantes incluye Dimobe, Bodegas Bentomiz, Viñedos Verticales, Fabio Coullet, Bodegas Almijara, Dominio de Arenas y Bodegas Jorge Ordóñez. La inclusión de vinos dulces es especialmente relevante, ya que la mayor parte de la investigación realizada hasta la fecha sobre envejecimiento submarino se ha centrado en vinos secos. Esta diversidad de perfiles permite al equipo obtener datos sobre cómo el entorno marino afecta de manera distinta a tipos de vino con composiciones muy diferentes, algo que conecta directamente con los desafíos que el cambio climático plantea a la viticultura en todo el mundo: las condiciones ambientales no actúan igual sobre todos los estilos de vino.

Qué se medirá en la cata de octubre

La cata decisiva tendrá lugar en octubre y contará con sumilleres, críticos, periodistas especializados y representantes de las bodegas participantes. Los expertos analizarán el color, el aroma, el sabor y la textura de las muestras. Estas valoraciones sensoriales se cruzarán con análisis fisicoquímicos para medir parámetros como el pH, el contenido en alcohol, la acidez total, los polifenoles y los azúcares.

El diseño de la cata es a ciegas: los participantes probarán las muestras sumergidas y los vinos de control de las mismas añadas, almacenados en la bodega durante el mismo periodo, sin saber cuáles han estado en el fondo del mar. Este enfoque es clave para separar el posible efecto real del entorno submarino de la influencia que la narrativa del producto tiene sobre la percepción. cómo las condiciones de conservación y temperatura condicionan lo que hay en la copa apunta en la misma dirección: las condiciones en que se conserva y sirve el vino tienen un impacto medible en la experiencia, aunque no siempre sea fácil distinguir el efecto físico del psicológico.

Un primer indicio que el equipo pide no interpretar como resultado

Tras la extracción, se abrió una botella de vino blanco que presentaba una tonalidad más dorada y parecía haber madurado de manera notable. El propio equipo investigador ha subrayado que esta observación inicial «no constituye un resultado» y debe contrastarse con el resto de las muestras en condiciones controladas. El objetivo declarado del proyecto es claro: «no es confirmar de antemano que el vino mejora, sino establecer si cambia».

La cautela metodológica del equipo distingue este proyecto de otras iniciativas de envejecimiento submarino que han priorizado el relato comercial sobre la evidencia científica. La UMA ha incorporado controles de almacenamiento y monitorización sistemática de variables ambientales precisamente para poder separar ambos efectos.

El contexto de la viticultura malagueña en 2026

El estudio llega en un momento de recuperación para el sector vitivinícola de Málaga. Según datos del consejo regulador publicados el 30 de julio, la vendimia en la Axarquía comenzó el 24 de julio y podría alcanzar los 2,6 millones de kilos este año. Las precipitaciones se han situado un 15% por encima de la media histórica y la incidencia del mildiu ha sido prácticamente inexistente, aunque el calor de finales de julio ha limitado ligeramente el crecimiento de algunos racimos. En ese contexto de «optimismo cauteloso», la investigación submarina abre una vía de diferenciación para las bodegas axarqueñas que buscan añadir valor sin perder la identidad de los vinos tradicionales de Málaga.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el proyecto Vinos Sumergidos de la Universidad de Málaga?

Es una investigación científica liderada por el grupo SEJ-121 Mediterráneo Económico de la UMA que estudia si sumergir vinos de la Axarquía durante cinco meses a diez metros de profundidad produce cambios químicos y sensoriales medibles y reproducibles, o si las diferencias percibidas por los consumidores responden al efecto de la historia del producto y la apariencia del envase.

¿Cuántas botellas se sumergieron y de qué bodegas?

Se sumergieron 160 botellas de vino blanco, tinto y dulce de siete bodegas de la Axarquía: Dimobe, Bodegas Bentomiz, Viñedos Verticales, Fabio Coullet, Bodegas Almijara, Dominio de Arenas y Bodegas Jorge Ordóñez. Las botellas permanecieron en el mar desde febrero hasta julio de 2026.

¿Cuándo se conocerán los resultados del experimento?

Los resultados definitivos se obtendrán en octubre de 2026, tras una cata a ciegas en la que sumilleres, críticos y especialistas probarán las muestras sumergidas y los vinos de control sin saber cuáles han estado en el fondo del mar. Los datos sensoriales se cruzarán con análisis fisicoquímicos de pH, alcohol, acidez, polifenoles y azúcares.

¿El vino sumergido en el mar mejora su calidad?

Los investigadores de la UMA son prudentes al respecto. El objetivo declarado del proyecto no es confirmar que el vino mejora sino establecer si cambia de forma medible y reproducible. Aunque una botella abierta tras la extracción mostró una tonalidad más dorada y mayor madurez aparente, el equipo ha aclarado que esta observación «no constituye un resultado» hasta que se compare con los controles en condiciones científicas.

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