Del albariño a la manzanilla: 7 vinos para llevar a la playa y acertar

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Cuando el plan es playa, la nevera portátil también tiene hueco para el vino, siempre que la botella sea fresca, fácil y sin protocolo. Blancos expresivos, un rosado goloso, una manzanilla de Sanlúcar y un clarete con historia: esta selección de siete vinos está pensada para sombrilla, toalla y algo rico que comer con los pies en la arena.

Selección de siete vinos para llevar a la playa en verano: albariño, manzanilla, verdejo, rosado y clarete

Libalis Rosé — 8,95 euros

Hay rosados diseñados para el verano y este entra en esa categoría sin esfuerzo. Lo firma Bodega Maetierra, del grupo Vintae, con una combinación de moscatel y garnacha que da mucha fruta y un punto goloso que no empalaga. Funciona igual con una ensaladilla, unas patatas de bolsa o un tataki improvisado al volver de la playa. El precio de entrada de la selección y el más informal de los siete.

Señora de Bien — 10,30 euros

Blanco de Ribeiro con nombre de personaje y espíritu playero, elaborado por Pazo Casanova con una mezcla dominada por treixadura, acompañada de albariño y godello. Fresco y rico, la propia bodega sugiere disfrutarlo en cualquier instante. El vino que apetece cuando lo que hay en la nevera son empanadas, mejillones y tortilla de patatas.

Faustino Rivero Albariño — 16,95 euros

Si hay una uva nacida para comer con los pies en la arena, es la albariño, y Faustino Rivero Ulecia la trabaja en Rías Baixas con un enfoque clásico muy disfrutable. Juega con la cara más cítrica y floral de la variedad, en un estilo fresco y con buen volumen que pide bocados de mar: navajas, boquerones, una ración de pulpo o el pescado del chiringuito. Una apuesta segura para quienes quieran ir a tiro hecho.

Viuda de Manjón Manzanilla Leona — 13,95 euros

El espíritu andaluz embotellado. Bodegas Viuda de Manjón la elabora a partir de palomino fino, con una crianza media de ocho años en botas de roble centenarias que le dan ese perfil seco, fresco y delicado tan reconocible. Funciona de maravilla con aceitunas, conservas, mariscos y cualquier bocado salino, y se disfruta muy fría sin perder encanto. Para amenizar el cucurucho de camarones aunque no se esté en Sanlúcar. En el debate sobre si el vino de verano necesita hielo, la manzanilla es la respuesta que cierra la conversación.

El Patito Feo — 17,90 euros

Este blanco gallego ha hecho ruido precisamente por no parecerse a nadie. Nace en Ribeiro, de la mano de Pateiro Vinos de Guarda, con treixadura al 100%, trabajo sobre lías y una filosofía de vinos de guarda que miran al tiempo en botella sin perder frescura. Pese a su estructura y personalidad marcada, aguanta el papel de vino de pícnic deluxe para quien quiere subir un nivel el aperitivo playero.

Barco del Corneta Tres Navíos — 18,50 euros

El más singular de la lista. No es el típico clarete ligero de chateo rápido: Barco del Corneta mezcla uvas tintas de más de veinte años con blancas de más de sesenta, en viñas de Cubillas y Trigueros del Valle, con prensado directo y crianza sobre lías en foudre. Estructura, capacidad de guarda y un relato detrás que acompaña igual un arroz de mariscos que una parrilla de pescado. Para quienes el maridaje en la mesa es parte del plan, no solo la bebida.

Cuatro Rayas Vendimia Nocturna Verdejo — 6,45 euros

El más económico de la selección y también el más fácil de encontrar. Buque insignia de Cuatro Rayas, se elabora con verdejo de viñedos seleccionados vendimiado por la noche para preservar frescura y los aromas de fruta blanca, cítricos y el hinojo tan característico de Rueda. Perfecto para llevar de dos en dos en la nevera y abrir sin pensar demasiado. El precio más bajo de la selección y ningún sacrificio en el vaso.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de vino es mejor para llevar a la playa?

Los blancos frescos y aromáticos, los rosados afrutados y las manzanillas son los más adecuados. Buscan acidez, ligereza y que aguanten bien el frío de la nevera portátil. Los tintos con mucho cuerpo y taninos resultan pesados con el calor y el tipo de comida habitual en la playa.

¿A qué temperatura se debe servir el vino blanco en la playa?

Entre 8 y 10 grados para los blancos jóvenes y la manzanilla; algo más fresco, entre 6 y 8 grados, para los rosados. En la práctica, con una nevera portátil y hielo suficiente para el trayecto, la temperatura de servicio no suele ser un problema.

¿Cuál es el vino más económico de esta selección para la playa?

El Cuatro Rayas Vendimia Nocturna Verdejo, con un precio de 6,45 euros. Es también el más fácil de encontrar en supermercados y tiendas de alimentación, lo que lo convierte en la opción más práctica para llevar varias botellas sin complicaciones.

¿Qué es la manzanilla y por qué funciona tan bien en verano?

La manzanilla es un vino generoso elaborado en Sanlúcar de Barrameda con uva palomino fino y crianza biológica bajo velo de flor. Su perfil seco, salino y fresco la convierte en uno de los vinos más refrescantes con bocados de mar, conservas y aperitivos salados, que son exactamente los alimentos habituales en una jornada de playa.

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